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jueves, 2 de julio de 2020

Los títulos no son garantía de opulencia eterna para personas nobles


Don Rafael González Rangel, Descendiente del 

Marqués de Guadalupe, y el Mueble de Comedor



 A su muerte, hasta “El Caporal”, el alazán tostado que trajo de
Estados Unidos vendió su viuda para sacar adelante a su familia  

Por Matías Lozano Díaz de León 
El 5 de marzo de 1998 falleció en esta ciudad, a los 61 años de edad, don Rafael González Rangel, tataranieto del Segundo Marqués de Guadalupe, donJosé María Rincón Gallardo. Don Rafael González se enorgullecía de poseer el mueble de "comedor" que alguna vez adornó las estancias de los Rincón Gallardo y que ahora es el Palacio de Gobierno de Aguascalientes, palacio comprado a aquellos por don Jesús Terán Peredo, precisamente pará convertirlo en la casa recinto del Poder Ejecutivo.
A la fecha de este reportaje, en uno de los cubículos de la exposición ganadera, de la Feria Nacional de San Marcos se encontraba, en exhibición y venta, el caballo "El Caporal", que siempre montaba don Rafael González Rangel (porque de veras era charro y sabía portar el atuendo), un alazán tostado cuarto de milla que trajo de los Estados Unidos pero cuyo registro se perdió en el trayecto.
Felipe IV de España concedió el Título de Marqués a José María Rincón Gallardo El 6 de junio de 1807. El soberano "se dignó agraciar" con un título de Castilla al Coronel de Dragones Provinciales de San Luis Potosí, don José María Rincón Gallardo, Caballero de la Orden de Santiago, habiendo quedado condicionado a la acreditación por parte del nuevo noble, de "facultades, calidades y enlaces de familia" y a exhibir documentos justificatorios de los bienes y rentas que poseía, de sus cargas, obligaciones y productos líquidos (...) designando las fincas que asegurasen el pago de "las lanzas y medias anatas (impuesto) "
Enterado el para entonces nuevo rey, Fernando VII , por carta fechada el 20 de febrero de 1809, de que el agraciado había cumplido las condiciones exigidas, mediante cédula real firmada el 11 de marzo de 1810 le concedió a don José María Rincón Gallardo el título de Marqués de Guadalupe Gallardo, con la facultad de que sus "hijos y sucesores, varones y hembras, nacidos de legítimo matrimonio, cada uno en sus tiempo, perpetuamente, para siempre jamás, os podáis llamar e intitular, llaméis e intituléis, llamen e intitulen, y os hago e intitulo MARQUES DE GUADALUPE GALLARDO".
Antes de obtener ese título don José María Rincón Gallardo era poseedor del Mayorazgo (hacienda} nombrado El Rincón o Ciénega de Mata. Don José María Rincón Gallardo se casó dos veces; de su segundo matrimonio, con doña Ana Rosso, dama del Palacio de la Emperatiz Carlota, tuvo nueve hijos, y tres en el primero, con doña Paz Villamil: doña Guadalupe; don Joaquín y doña Rosa Ríncón Gallardo y Víllamil: doña Guadalupe,que se casó con don José Torne!, tuvo dos hijos: doña Carolina y don Agustín. Doña Carolina se casó con el licenciado Ignacio María Barajas y tuvieron siete hijas; una de ellas, doña lgnacia Barajas y Tornel, que se unió en matrimonio al señor Fernando Rangel, tuvo una hija, doña Consuelo Rangel y Barajas, de cuyo matrimonio con el señor Rodolfo González Muñoz, dueño de la hacienda Cañaditas, nació don Rafael González Rangel, personaje central de este artículo.
"Don Rafael González Rangel tuvo cuatro hermanos: Rodolfo, Roque, quien trabajó muchos años en la ANAGSA); Ramiro y Roberto, este último, diputado a la legislatura zacatecana en los últimos años del siglo pasado. 
La descendencia del casamiento de doña María Consuelo de la Paz Rangel y Barajas del Marqués de Guadalupe Gallardo, don José Maria Rincón Gallardo, se asienta en el "Gotha", importante anuario genealógico de la nobleza europea, del célebre Instituto Geográfico fundado por Justus Perthes en 1786, que se edita y publica en Gotha, ciudad en la Turingia alemana.
"Rafael González Rangel nació en Cañaditas, posesión ubicada entre Los Campos (donde se juntan Zacatecas, Jalisco y Aguascalientes), que formóparte del Mayorazgo de los Rincón Gallardo, y Ojuelos, Jalisco."Cañaditas corresponde al municipio de Villa García, Zacatecas.
"Don Rodolfo, esposo de doña Consuelito, tuvo cuatro hermanos: Rafael, Jesús, Arnulfo y otro cuyo nombre se escapa a la memoria”, relataba mi padre, Severiano Lozano González, y agregaba:
 “Don Rafael era un apasionado de las carreras de caballos. Recuerdo un domingo 
que fuimos de La Trinidad , de Pinos, Zac., a Ojuelos, mi madre, Gertrudes (Tula) 
González de Lira, me llevó a misa y cuando estábamos todos muy callados 
entregados al santo oficio, se oyó un grito: ¡"Se vinieron, señores, se vinieron"! Era 
don Rafael, tío de nuestro personaje, que seguro en un parpadeo se imaginó la 
emocionante salida de los caballos en el arrancadero, y se fue de bruces, porque 
hincado estaba cuando se quedó dormido”.
En su juventud mi padre vivió en La Trinidad, de Pinos, Zac., y su  infancia y adolescencia en Cañaditas (ya he contado que mi abuelo, Carlos Lozano Coronado fue cochero de don Ambrocio Muñoz, uno de los hmbres más ricos de aquellos lares), por eso contaba que “esa propiedad, si mal no recuerdo, la compartían con los González Rangel dos virtuosas hermanas, a quienes todos conocíamos como "Las Curras"; Libradita se llamaba una de ellas y la otra, creo que Consuelo. Eran hijas de don Ignacio Machuca, y tenían otras propiedades en Atienzo, cerca de Ojuelos.
Don Rodolfo González tuvo una hija, de nombre Paz (todos la nombraban Pacecita), de su primer matrimonio. Se fue a vivir a León, Guanajuato y dejamos de saber de ella.
"En su árbol genealógico tan pomadoso no dice nada, pero la gente de por allá sabía que Doña Consuelito tenía un hermano de nombre Hilario, que fue sepultado vivo, seguro habrá sido por lo que llaman ahora ataques catalépticos. Después del entierro muchas personas juraban haber oído que sonaban en la caja, y que cuando lo sacaron, sí estaba muerto "Yayo" (como le decían cariñosamente), pero había señas de que despertó dentro de la caja y que quiso salirse”.
EL CUERO DE LA CHIVA
"Era doña Consuelito una gran persona; yo creo que ese modo lo heredaron de ella sus hijos. Recuerdo un día que le puse un sustote allá en Cañaditas, pero nunca me denunció con mis padres, si bien alguna vez, tiempo después, hizo referencia de ello. Las casas estaban construidas a ambos lados de una calle larga y ancha, que era un arroyo natural. Una tarde doña Consuelito pasó a su acostumbrada visita a mi hermana María para platicar, mientras una 'parvada' de muchachos jugábamos en la calle. Oscurecía y el juego se acabó. El grupo se desbarató y nomás yo me quedé ahí; como dicen que el ocio es un vicio a toda madre (o ¿madre de todos los vicios?), vi un cuero de chiva que habían puesto a secar sobre la rama de un árbol, y se me ocurrió la travesura .
Con las cuerdas de los trompos y otros hilos que recogí por ahí, hice un cordón muy largo, que llegaba hasta el otro extremo del arroyo-calle , y allá puse el mentado cuero, y me escondí a esperar a mi víctima.
"Cuando doña Consuelíto se iba arrimando, ya nochecita, empecé a jalar del hilo, iY a'i viene el diablo de cuero arrastrándose!, Y la santa señora, que lo ve  y que suelta tamaños gritos, mientras corría a su casa para escapar de aquel "espíritu". Yo también busqué donde esconderme para escapar al castigo que creía seguro , después de ver los alcances de mi ocurrencia; pero no, doña Consuelito Rangel Y Barajas, descendiente del Marqués de Guadalupe Rincón, no tomó represalias. `Cosas de muchachos', habrá juzgado, con toda segundad”.
A principios de la década en qué murió, estuvimos en la granja de don Rafael Gonzalez, “Las Cruces" (por encontrarse a la vera del camino varias cruces que recuerdan a quienes ahí fueron fusilados en tiempos de la Guerra de los Cristeros), entre Los Campos y San José de Letras , a fin de hacer un reportaJe para"El Noticiero" de Canal 6, acerca de un fino mueble de comedor regiamente tallado, que nuestro anfitrión aseguraba que había pertenecido a sus ancestros , los Rincón Gallardo, y que alguna vez había adornado las estancias del ahora Palacio de Gobierno de Aguascalientes, cuando era la casa del Marqués de Guadalupe. (Mi padre se caracterizó -e hizo popular- por sus travesuras y genialidades).
Años después, tras el deceso de don Rafael, la señora Teresa López viuda de González se vería precisada a ofrecer en venta tan apreciable mueble, obligada por las circunstancias. El comedor consta, además de la mesa con cinco sillas y el sillón "del amo", de su "trinchador", alacena y gaveta.
De lo último que nos enteramos fue que logramos interesar a quien para entonces era gobernador, Felipe González, en aquel mueble. Luego vendría nuestra salida de RYTA. Si el hermoso conjunto terminó en Palacio de Gobierno o en otra parte, lo ignoramos.




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