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sábado, 6 de mayo de 2017

Los Voladores de Papantla Parte 2 y final


Los totonacas de Tajín, de Papantla, Veracruz, son acróbatas de altos vuelos. En Aguascalientes usan uno de los palos (postes) de mayor altura -40 metros- en todo el país y lo hacen sin ninguna protección, atenidos a que cuidan de ellos Tláloc, el dios de la lluvia, origen de este ceremonial, y San Miguel Arcángel.


Por eso, antes de cada ascenso danzan alrededor del poste el “Son del Perdón” –dos vueltas en sentido contrario a las manecillas del reloj y dos a la inversa, mientras el caporal o sacerdote marca el ritmo con su flauta y su diminuto tambor.




El poste se plantó sobre un gallo negro, siete blanquillos, unas flores blancas y aguardiente y tabaco, para que cuide a los voladores./ 
Pedro García, el que estuvo en aquella ceremonia, tiene una plaza en España./ Un niño de 12 años es caporal o sacerdote, baila de pie sin protección alguna en lo alto del poste.
Esto empezó con puros varones, pero ya, uno que otro grupo trae mujeres”./ 
En Aguascalientes se tiene el poste más alto que se puede utilizar./ En el extranjero se les reconoce más el valor del espectáculo./
(De los archivos de www.cortandoporlozano.com) 


Parte 2 y final 

Evidentemente el poste significa algo especial para los Voladores de Papantla.

“Así es. Porque el poste, cuando la primera vez lo plantas, hay que enterrar un gallo negro, siete blanquillos, unas flores blancas y aguardiente y tabaco, es la ofrenda al poste para que no pase nada, para que se alimente el poste, es la creencia que nosotros traemos, y una vez hecha la ceremonia, nos subimos y no pasa nada”, refiere nuestro entrevistado, Rogelio Jiménez.
Este ritual se hizo en Aguascalientes cuando se colocó el poste actual, de metal, en la explanada de San Marcos. 

“Sí, cuando se paró la primera vez; este poste sí tiene, se le hizo el ritual, tiene la gallina, los huevos, todo, en el hoyo. El mismo poste tiene que matar el gallo”.

De los Voladores que vinieron esta Feria, ninguno estuvo en la ceremonia aquella, cuya fecha no pudimos recordar ni averiguar, pero al parecer ocurrió en el gobierno de Rodolfo Landeros.
“El que lo plantó fue uno de los nuestros (de su grupo), un tío mío, Pedro García Sánchez, horita anda en España, allá tiene una plaza, en un parque que se llama Terranatura; se va nueve meses y a veces descansa dos o tres meses y se va otra vez; se va cambiando la gente, una temporada unos y otra temporada otros”.

La permanencia de voladores e incluso de caporales o sacerdotes en un grupo depende de cómo se conserven sus facultades. 

“Sí, es hasta donde uno dice, hasta aquí… la edad más que nada, muchos de nosotros queremos seguir pero aunque todavía nos guste, ya la edad no deja, es mucho riesgo, por las alturas; ya no es la misma fuerza que lleva uno para subirse”.

Ciertamente, aún cuando el descenso se hace atados a una cuerda, por lo que a los voladores se refiere, el ascenso es sin ninguna protección, escalón por escalón, en un poste que no es de 13 metros sino de 40, que se mueve mucho, y que cualquier titubeo puede ser funesto. 

“La fuerza lo decide todo”.

En este grupo, el más joven de los voladores tiene 15 años, Víctor Manuel, y el de más edad es don Aureliano Jiménez. “Tengo 48 años”.

En algún lugar de México, en uno de los muchos grupos de voladores de Papantla que actúan en las ferias, remonta las alturas para ejecutar la tarea más difícil, la de sacerdote o caporal –pararse sobre la manzana, en lo más alto del poste y danzar y tocar a un tiempo la flauta y el tambor- un niño de 12 años, el más joven de cuantos ejecutan el ritual.

“Hay escuelas para preparar los niños, a los que les llama la atención esta danza, ellos se preparan en un poste bajito, uno de diez metros, y así va perdiendo el miedo, y conforme se le quita el miedo, se le da un poste más alto, y cuando llegan a un poste como este, es porque ya están bien preparados”, informa don Aureliano.

“Nosotros decimos que ya sabemos todo, pero no, tenemos fallas. No cualquiera lo puede hacer. No todos pueden”.

 De diez, ¿cuántos se quedan?

“De diez, puede salir el 50 por ciento, o el 60. No todos salen con ganas, con capacidad”.

¿Hay mujeres voladoras?
“Mujeres, poco las hay, pero sí, uno que otro grupo trae mujeres, aunque esto se ha compuesto como que de puros varones, así empezó, pero ya vemos que hay una que otra mujer”.

Para los “grandes”, para los que ya son profesionales ¿todos los postes son de esta altura?
“Bueno, esto ya nosotros lo traemos como un espectáculo, que ya se hizo reconocer a nivel nacional e internacional, la altura de los postes depende de los patronatos que nos contratan; ciertamente, entre más alto el poste, dura un poco más el evento, aproximadamente de 5 a 6 minutos desde que te avientas al vacío hasta llegar abajo; en cambio, uno de 13 o 18 metros, no disfruta nada la gente, porque en menos de dos minutos estamos abajo.

“Los postes deben ser de 40 metros máximo, más no se puede, no puede ser de 50 porque ya no llegas, por el mismo circulo, al  aventarse va abriendo, pero en el medio empieza a cerrar otra vez, entonces, siendo de 40 metros como máximo, caemos a buena distancia de la base”, dicen, al alimón, Aureliano y Rogelio Jiménez, tío y sobrino, ambos caporales o sacerdotes de este grupo, quienes explican que con un poste de más de 40 metros, los voladores podrían pegar en el poste antes de llegar al piso. .

¿Lo que les pagan, justifica el riesgo que corren?

“Nos paga un poco el patronato, venimos contratados, pero no nos paga mucho, por eso nosotros tambien dependemos de la gente, de sus colaboraciones, para ir más que nada manteniendo las vestimentas, y dar una buena presentación, porque todo esto cuesta.

La gente no apoya, atenidos a que les paga el Patronato de la Feria –decimos, luego de observar la escasa respuesta al paso de la “charola” que hace uno de los integrantes del grupo mientras sus compañeros descienden cabeza abajo, pero Rogelio justifica a los espectadores.

“Si, gracias a Dios nos han estado apoyando”, asegura, pero no dice cuánto les paga el Patronato, y con ello confirma lo que al respecto sabemos, que el Patronato les pone como condición que nunca digan lo que se les paga por presentar su espectáculo todos los días; argumentan tío y sobrino, que el representante del grupo no está en ese momento, y no insistimos, pero queda claro que no reciben lo justo. 

“Es un espectáculo que así como dices, aquí en la república no te pueden pagar más, a veces los patronatos dicen que no hay presupuesto para traernos. En donde un poquito te pagan más es fuera de México, en el extranjero es donde aprecian mucho más la cultura que México tiene, nosotros hemos estado en varias televisoras en los Estados Unidos y en otros países y como dicen ellos, hay muchos que no son famosos, pero se van a hacer famosos en México, y a nosotros, que somos de México, no nos valora mucho la gente. “Muchos dicen –agrega Rogelio- que debemos defender nuestra cultura, que debemos rescatar nuestras raíces, pero muchos jóvenes ya no saben ni lo que es la cultura, ha cambiado mucho, sobre todo por la modernización, más que nada, la música y todo eso”.

La Explicación del Ceremonial

Antes de subir al poste, los voladores dan dos vueltas alrededor del poste y se regresan otras tantas, “que son cuatro partes, luego suben los cuatro voladores, jalan la cuerda y dos van enredando, y dos le van dando vuelta. Se enreda toda la cuerda y ya sube el caporal o el sacerdote, que es el que lleva el control del ritual; llega, se sienta en la manzana y convoca a los cuatro puntos cardinales; luego, de pie, al bailar hace otro tanto, es el complemento de todo el ritual, con la flauta y el tambor”, dice Rogelio Jiménez.

“Nosotros nos turnamos como caporales –dice refiriéndose a su tío Aureliano-, porque, no cualquier persona lo hace, habrá muchos voladores, pero los que se paran en el centro, hay muy pocos, a la vez uno dice –“A la mejor ya trae el don”, porque es el único que no se amarra, todo el tiempo anda suelto arriba.

Víctor Manuel García, el más joven del grupo, tiene 15 años de edad, pero es muy alto, no parece tan joven, tampoco lo parece al escalar el poste y al descender volando.

 ¿Cómo se sabe en que momento pueden meter un niño o un joven al grupo?

“La cosa es de que sepa todo, pues; que tenga valor”.

 ¿Cuál ha sido el más hico que ha sido aceptado en algún grupo?

“Horita tenemos dentro de la organización de danzantes y voladores, un niño de 12 años y es un caporal que se para arriba, se llama Guillermo.

“Aproximadamente somos veinte grupos en la organización, y tenemos las escuelas para toda la gente de Papantla que quiera participar, ahí se le dan los ensayos, ahí van aprendiendo, horita hay otra escuela de niños, que creo que los está apoyando el gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán. El los impulsa, los apoya, y les hace publicidad. Se está manejando con puros niños, de once a 14 años. Los niños llaman más la atención, jalan un poquito más de público, por lo mismo, pero lo hacen en un poste más chico, de 14 o 13 metros, pero igual tienen que subir dos o tres que ya sepan y dos nuevos, y así te los vas llevando, y poco a poco van aprendiendo”.

 El poste debe ser de alguna árbol en especial?

“Hay un palo que se llama palo volador, pero en el dialecto totonaca se llama Tacátchuhue (según nuestro entender), que es un árbol que crece derechito, como si fuera un tubo, que no lo vemos en ninguna otra parte mas que en Papantla”, dice don Aureliano.

“Ferias hay muchas, pero cuando no hay presupuesto, no participamos, aunque a veces a los patronatos se les dificulta conseguir el poste, sale caro, y no nos contratan Aguascalientes ya tiene su propio poste, ya nomás nos contratan y no se batalla. Nosotros no podemos trasladar el poste, porque no nos pagan lo que es el espectáculo y no nos conviene transportarlo, es mucho dinero para nosotros. No nos resulta”, dicen los entrevistados, al tiempo que se encaminan hacia el poste que mató al gallo para que no se saliera, y que igualmente rompió los huevos y desparramó el aguardiente y apisonó las flores blancas y revolvió con el tabaco haciendo una mezcla de la cual se nutre, y a cambio de lo cual protege a los voladores en sus danzas y sus andanzas.






Los Voladores de Papantla            Parte 2 y final
  • Title : Los Voladores de Papantla Parte 2 y final
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1 comentarios:

carlosflc dijo... 6 de mayo de 2017, 17:00

Innegablemente interesante. Infortunadamente cierto que no les pagan 'suficiente'. Luego ahí radica el problema: "cultivémonos, pero regateando a los que menos tienen". Triste.

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