Los periodistas de ayer (CXXII)
Amables lectoras y lectores hemos comentado ampliamente sobre la vida y obra de este singular y gran periodista Juan José Gaytán Macías (Mac Gay). y hay mucho más sobre él.
Damos las gracias por la valiosa colaboración de su hija Martha Evelia Gaytán Escobedo, abogada de profesión, a quien agradecemos infinitamente su apoyo.
Decíamos que el ingenio de Mac Gay se puso de manifiesto en septiembre de 1958 cuando un hampón después de asaltar un camión de pasajeros también se introdujo en la conocida negociación la Casa de Vidrio. Tal vez muchas y muchos todavía recuerden ese establecimiento ubicado por el pasaje Juárez, a media cuadra de El Parián, que era un amplio local muy concurrido por la población aguascalentense y los visitantes.
Era un majestuoso comercio con puertas y ventanas de vidrio que le daban un toque de modernidad para aquella época. No conocemos las causas de su cierre y desaparición.
En ese asalto a la Casa de Vidrio el ladrón obtuvo un botín de 60 mil pesos, cantidad muy elevada para esa época. El autor del latrocinio fue atrapado por la policía y puesto en prisión.
Resultó que ese hampón para delinquir acostumbraba vestirse con traje de militar, pero además era un fugitivo de diversos penales y prisiones de la Republica Mexicana. Su nombre era Santiago Reyes Quezada y su sobrenombre conocido como el Capitán Fantasma.
Santiago Reyes Quezada había nacido en Los Ángeles, California, en el año de 1923 y siendo todavía niño llegó a radicar al estado de Tamaulipas.
Desde los 15 años inició su carrera delictiva y fue detenido por robo de accesorios de automóviles y trasladado al Tribunal de Menores del puerto de Tampico, Tamaulipas, de donde se escapó por primera vez.
Se trasladó al entonces Distrito Federal donde fue detenido en 1939 y llevado preso al Tribunal de Menores del D.F., lugar de donde se escapó nuevamente al mezclarse entre los visitantes.
En 1948 fue detenido y enviado a la penitenciaria de la gran urbe, mejor conocida como la cárcel de Lecumberri, donde también escapó consiguiendo un overol igual al que portaba el personal autorizado de su prisión.
Fue nuevamente detenido y enviado a Lecumberri, donde volvió a fugarse cuando simulando una enfermedad fue trasladado al Hospital Juárez. Más tardó en llegar que en evadirse, no sabemos si disfrazado de paciente o hasta de médico.
Siguió su vida delictiva y en el año de 1950 fue detenido y enviado a la cárcel de Tematán en Ciudad Victoria, Tamaulipas, pero también se fugó a través de un camión recolector de basura.
En el año de 1951 estuvo nuevamente preso en la célebre cárcel de Lecumberri, en el Distrito Federal, donde nuevamente escapó, esta vez limando los barrotes del Juzgado Tercero Penal.
En 1956 estaba preso en el penal de Andonegui en Tampico, Tamaulipas, también de ese lugar se fugó, en esta ocasión no tuvo empacho en introducirse en una barra de cantina de madera.
En 1958 cayó preso en la cárcel de Salgado, Guanajuato, donde también se fugó cortando los barrotes.
Después de haberse escapado de esa prisión de Guanajuato, el Capitán Fantasma con su bien ganado mote de “fantasma” porque se evadía de todas las prisiones, se dirigió a Aguascalientes donde perpetró el robo a la negociación la Casa de Vidrio, cuyo hurto ascendió a 60 mil pesos.
Después de lo cual fue nuevamente aprehendido por la policía y puesto tras las rejas.
Es ahí donde la genialidad de Juan José Gaytán Macías (Mac Gay) se hizo evidente quedaría escrita en la historia del periodismo en Aguascalientes, cuando pidió a los jefes policiacos que lo detuvieran y lo destinaran a la misma celda que ocupaba el Capitán Fantasma. Y así lo hizo Mac Gay se metió a una cantina y se embriagó, fue detenido deliberadamente por los uniformados, acto seguido fue llevado a la celda del Capitán Fantasma, tal y como se había acordado. Ahí Mac Gay logró lo impensable, ganarse la confianza de su compañero de celda que no tuvo empacho en contarle su vida y obras.
La gran agudeza mental e inteligencia de Mac Gay hizo posible que pudiera entrevistarlo ampliamente.
Toda esa información fue plasmada por él más adelante en las páginas policiacas de EL SOL DEL CENTRO, durante varios días. Esto ante el asombro de la sociedad aguascalentense de aquella época.
Continuamos la semana venidera.
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