POR MADERO
Héctor Ruiz Esparza
Aguascalientes Ags. a 11 de julio de 2026, d. de C.
El 13 de junio de 1918, el expresidente Enrique Peña Nieto anunció oficialmente la designación de México como sede de la Copa del Mundo 2026.
Marcando un hito al ser el primer país en albergar tres justas mundialistas, prueba de confianza de la FIFA a la capacidad de organización y a la gran afición mexicana
México, acompañado de los países vecinos del norte:Estados Unidos y Canadá que también serían sedes para organizar el Mundial 2026.
El acuerdo tripartito se formalizó, preparando el terreno para que el evento deportivo se llevara a cabo en ciudades como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Más sin embargo, en México como en los otros países organizadores se ha marcado por diversas controversias logísticas, políticas y económicas.
La FIFA se adueñó de México, estableció sus condiciones, lo que generó una serie de informidades, demandas y abusos como: cambiar el nombre del estado Banorte por el de la Ciudad de México; no respetar los convenios de los dueños de los palcos que por 99 años tenían derecho a asistir; no pago de impuestos ya que el Gobierno de México otorgó una exención de impuestos a la FIFA por la celebración del Mundial 2026.
Una garantía gubernamental que fue firmada originalmente en 2015, la medida, limitada al ejercicio fiscal 2026, exime a la organización de pagar, trasladar o retener impuestos, aunque los futbolistas y otros proveedores deberán seguir cumpliendo con sus obligaciones tributarias.
Tal decisión generó debate nacional, ya que mientras organizaciones civiles y expertos critican que no se graven los ingresos masivos de la FIFA, el Gobierno Federal justificó la medida argumentando que es una condición ineludible para retener la sede.
Las autoridades proyectan que la pérdida recaudatoria se verá compensada por una derrama económica superior a los $3,000 millones de dólares provenientesde millones de turistas extranjeros.
Las principales fricciones giran en torno a los altos costos, problemas de infraestructura, tensiones migratorias y descontentas entre los aficionados.
Aficionados han sufrido la cancelación repentina de boletos y fallas en la infraestructura digital, lo que derivó en demandas colectivas contra plataformas de reventa autorizadas como StubHub.
Además, se han criticado los elevados precios de los boletos que fueron fijados por la FIFA, ha sido un mundial para las clases pudientes de México y de algunos locos que se endeudaron hasta con la silla de ruedas de la abuelita.
Ya que los boletos para estar presente en el estadio de santa Úrsula en el juego de México contra Inglaterra, oscilaron hasta los dos millones de pesos en sitios de reventa, esos si en lugar preferente, junto a artistas y modelos de televisa.
En sedes de México, la prensa internacional y local señaló retrasos y problemas con las obras de transporte urbano.
Las tensiones migratorias no se hicieron esperar ya que las estrictas políticas de visado y viaje de Estados Unidos han afectado a selecciones, periodistas y aficionados de múltiples países, generando fricciones diplomáticas.
Sin denostar a Estados Unidos y Canadá por su eficiente organización en los Estadios en donde se está jugando el mundial
México, sin lugar a dudas fue el país que se metió de lleno a la justa deportiva, y lo demostró en los estadios como el Azteca, Akron de Guadalajara y el Estadio BBVA, de Monterrey, Nuevo León, en donde en todos sus juegos se vieron repletos de aficionados, tanto locales como de los países que nos visitaron sin tener graves problemas.
Además, en la capital mexicana como en diferentes ciudades del país los aficionados abarrotaron plazas y glorietas para festejar los triunfos de México ante Sud Africa, Corea del Sur, Chequia y Ecuador.
En la ciudad de México, el número de personas que acudieron a la zona en donde festejan los triunfos, la Glorieta del Ángel de la Independencia en las calles de Pases de la Reforma, fueron en forma escalando, ya que de 150 mil el día de la inauguración donde México derrotó a Sudáfrica, a 450 mil en la victoria sobre Corea del Sur, saltando a 800 mil en el triunfo sobre Chequia, donde obtuvo su pase a la ronda de muerte automática.
Al menos un millón 400 mil personas celebraron en la CDMX el triunfo de la Selección Mexicana ante Ecuador; este hecho se considera como la mayor concentración popular en calles de la capital del país de la que se tenga registro.
Para el domingo 5 de julio, la afición mexicana que asistió a las inmediaciones del Ángel de la Independencia a ver jugar al TRI, para; vitorearlo, apoyarlo y con ello demostrarle al mundo entero que aquí esta México con sed de libertad.
Y que al término de los 90 minutos de juego en el que Inglaterra venció a México por 3 goles contra dos, miles de aficionados regresaron a sus casas, cabizbajos, tistes y algunos llorando, tal vez porque se había terminado el sueño y otros más porque al día siguiente se iban a enfrentar a los mismos problemas de hace unos cuantos días.
Pasaron 25 días de felicidad, de esperanza en un equipo de futbol llamado Selección Mexicana, tiempo en que la sociedad olvidó sus problemas personales y los que tenemos como sociedad, que llevamos a cuesta, día tras día; corrupción, impunidad, asesinatos, robos, desapariciones de mujeres y hombres.
Los habitantes de México, necesitan alegría, alegría que da el ver a su país próspero, donde haya trabajo, cero impunidad, mejores servicios de salud, y que desgraciadamente, no lo tienen.
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