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LA PONA: DOS DÉCADAS DE LUCHA, PERIODISMO Y RESISTENCIA QUE HOY DAN FRUTOS


Cuando el Cabildo de Aguascalientes aprobó este 2 de junio de 2026 la compra de más de 30 hectáreas de La Pona para garantizar su conservación definitiva, culminó una batalla que se prolongó por más de dos décadas y que involucró a ciudadanos, ambientalistas, académicos, gobiernos de distintos niveles y periodistas que se negaron a dejar morir el tema.

La historia de La Pona no comenzó en una sesión de Cabildo ni en una negociación millonaria. Comenzó mucho antes, cuando algunos advirtieron que uno de los últimos pulmones naturales de la ciudad podía desaparecer bajo el avance del desarrollo urbano.

Entre esas voces estuvo la del periodista Matías Lozano Díaz de León, quien documentó durante años las amenazas que enfrentaba la mezquitera ubicada al oriente de la ciudad, recuperando testimonios, antecedentes históricos y advertencias que con el tiempo terminarían dándole la razón.

Parte fundamental de esa labor informativa fue respaldada por el periodista Francisco Gamboa López, quien firmó una de las primeras notas derivadas de las investigaciones realizadas por Matías Lozano sobre La Pona, trabajo periodístico que alcanzó la primera plana de El Sol del Centro y permitió colocar el tema en la agenda pública cuando aún pocos advertían la magnitud del riesgo que enfrentaba la mezquitera.

A esa tarea se sumó el trabajo gráfico de Fortino Cabral, inseparable compañero de cobertura de Matías Lozano, quien recorrió en numerosas ocasiones la reserva para documentar visualmente la riqueza ecológica del lugar. Muchas de las primeras imágenes periodísticas de La Pona, que hoy forman parte de la memoria documental de esta lucha ambiental, fueron captadas por su lente, dejando constancia de la biodiversidad y el valor natural que durante años se buscó preservar.

La investigación periodística, la documentación fotográfica y el seguimiento constante permitieron que el tema permaneciera vivo en la discusión pública durante distintas administraciones municipales y estatales, contribuyendo a generar conciencia social sobre la importancia de conservar este espacio natural.


EL ORIGEN DE UNA DEFENSA

Mucho antes de que existieran campañas ciudadanas organizadas, La Pona era reconocida por especialistas como una reserva natural invaluable.

En sus publicaciones, Matías Lozano recuperó la historia de Miriam Cruz de Barberena, impulsora de acciones de conservación ambiental durante la administración estatal encabezada por Miguel Ángel Barberena Vega.

Gracias a esas gestiones, el parque recreativo La Pona se consolidó como un espacio público y existía la expectativa de ampliar la protección hacia la gran mezquitera que sobrevivía como parte de la antigua Hacienda de Ojocaliente.

Sin embargo, modificaciones posteriores en el uso de suelo abrieron la puerta al desarrollo urbano y comenzaron las primeras alertas sobre el futuro de la zona.

CUANDO NADIE HABLABA DE LA PONA

Años antes de que el tema ocupara espacios permanentes en la agenda pública, Matías Lozano describía una realidad que pocos observaban.

Sus textos retrataban una mezquitera habitada por liebres, conejos, huilotas, torcazas, pájaros carpinteros y numerosas especies que encontraban refugio en medio del crecimiento de la ciudad.

También advertía que el valor económico del terreno podía terminar imponiéndose sobre su valor ambiental.

Aquellas publicaciones se convirtieron en uno de los primeros registros periodísticos de una amenaza que con el tiempo movilizaría a toda una comunidad.


LA CIUDADANÍA ENTRA EN ACCIÓN

La preocupación fue creciendo y dio paso a la organización ciudadana.

En 2014, integrantes de SOS Mezquitera La Pona iniciaron una serie de gestiones para evitar que la reserva desapareciera.

Durante reuniones con el entonces alcalde Juan Antonio Martín del Campo se plantearon alternativas de conservación, incluyendo la posibilidad de rescatar la mayor parte del predio y permitir un desarrollo limitado en áreas ya deterioradas.

La negociación no fue sencilla, pero logró algo fundamental: colocar a La Pona en el centro del debate público.

LA BATALLA LEGAL

Los años siguientes estuvieron marcados por litigios y recursos legales.

Cuando el Ayuntamiento declaró la zona como Área Natural Protegida, los propietarios impugnaron la decisión.

Fue entonces cuando surgió una nueva etapa de defensa.

En entrevistas publicadas por Matías Lozano, funcionarios municipales explicaron que la propiedad privada no estaba siendo expropiada, sino que se restringía el uso del suelo para preservar el ecosistema.

La estrategia jurídica permitió mantener vigente la protección mientras los tribunales resolvían los procedimientos correspondientes.

NUEVAS AMENAZAS

La lucha tampoco estuvo exenta de contradicciones.

Representantes ambientalistas y del Partido Verde denunciaron obras de infraestructura que, a su juicio, ponían en riesgo parte del ecosistema por la falta de procedimientos ambientales adecuados.

Las críticas demostraron que proteger La Pona requería vigilancia permanente, incluso frente a decisiones gubernamentales.


EL VALOR QUE SIEMPRE ESTUVO AHÍ

Con el paso del tiempo, estudios técnicos confirmaron lo que ambientalistas y periodistas venían señalando desde hacía años.

La Pona alberga decenas de especies de flora y fauna, contribuye a la recarga del acuífero Ojocaliente, regula la temperatura urbana, captura carbono y genera oxígeno para una ciudad que enfrenta cada vez mayores desafíos ambientales.

Lo que para algunos era simplemente un terreno susceptible de urbanizarse, para otros representaba una pieza estratégica para el futuro de Aguascalientes.

EL DÍA QUE LA HISTORIA CAMBIÓ

El 2 de junio de 2026 llegó finalmente el anuncio esperado.

Con la aprobación de la compra de tres predios por 101 millones de pesos, el Ayuntamiento de Aguascalientes dio el paso más importante en la historia de conservación de La Pona.

La decisión permitirá consolidar más de 30 hectáreas como Área Natural Protegida y garantizar su preservación para las futuras generaciones.

CUANDO EL TIEMPO LE DA LA RAZÓN AL PERIODISMO

La historia de La Pona demuestra que las grandes causas no se sostienen únicamente con decretos o discursos.

Se sostienen con ciudadanos que participan, con activistas que insisten y con periodistas que documentan.

Durante años, cuando el futuro de la mezquitera parecía incierto, hubo quienes mantuvieron vivo el tema desde las páginas de los periódicos.

Hoy, mientras Aguascalientes celebra una de las decisiones ambientales más importantes de su historia reciente, también queda constancia de que el periodismo de seguimiento, investigación y memoria pública puede convertirse en un aliado fundamental para la conservación del patrimonio natural.

Porque La Pona no se salvó en un solo día.

Se salvó gracias a una lucha de años que encontró eco en la sociedad, en las instituciones y en quienes tuvieron la visión de contar la historia antes de que fuera demasiado tarde.


El periodista bien hecho da buenos resultados.

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