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En la Opinión de Mario Mora Legaspi 🖊️


Los periodistas de ayer (CII)

Seguimos hablando sobre la vida profesional y laboral del finado periodista Pedro Fernando Lozano Galindo, pero antes de hacerlo, debo corregir un gazapo y una omisión cometidas en el artículo anterior.

En cuanto al gazapo, Fernando murió un domingo 10 de septiembre de 2017 y no de 1917 como se publicó erróneamente hace una semana. Y en lo que se refiere a la omisión me faltó mencionar a su tío materno Rolando Galindo Solís, también periodista, quien trabajó en los diarios -ya desaparecidos- Opinión y Momento, así como en EL SOL DEL CENTRO.

Decíamos que Fernando siguió la carrera de su progenitor Pedro Lozano Balderas, quien allá por la década de los cincuentas del siglo pasado fue uno de los más grandes reporteros de este Diario y unos años más tarde tal y como lo hicieron muchos otros y otras colegas emigró a la Ciudad de México para enrolarse en la llamada prensa nacional que se edita en la capital del país.

Aguascalientes ha sido y es cuna de muchos periodistas que brillaron con luz propia en la llamada gran prensa nacional y Pedro Lozano fue uno de ellos.

Desde temprana edad Fernando comenzó a moverse en la redacción de n periódico, primero, acompañando a su padre y tiempo después haciendo sus pininos como reportero.

En la brega diaria rápidamente adquirió experiencia, pues como joven informador le tocaba cubrir vacaciones y ausencias de sus compañeros, por lo que tuvo oportunidad de cubrir muchas fuentes informativas. Incluso cubrió las fuentes policiacas en la CDMX de manera permanente. En la llamada “nota roja” verdaderamente se foguean los grandes informadores.

Cuando la familia Lozano Galindo retornó a su tierra natal, a finales de la década de los setentas del siglo anterior, tras el fallecimiento de don Pedro Lozano Balderas, Fernando encontró acomodo en la redacción de este Diario, donde permaneció poco tiempo porque aceptó la invitación que le formuló el director general de EL SOL, Agustín Morales Padilla, quien se preparaba para emprender un nuevo proyecto editorial como presidente y director general, nos referimos al diario Hidrocálido, que vio la primera luz a principios de la década de los ochentas, también del siglo pasado.

Desde entonces, como miembro destacado del equipo informativo del diario Hidrocálido, Fernando se convirtió en auténtico soldado de la información siempre llevando bien puesta la camiseta de su casa editorial.

Eran otros tiempos, cuando los diarios dominaban el escenario informativo no había todavía redes sociales.

En ese ambiente nació y creció una gran amistad personal, pero también una competencia profesional muy singular, sobre todo entre quienes cubríamos la fuente informativa del Gobierno Estatal: Fernando Lozano por Hidrocálido; Salvador Rodríguez López por El Heraldo de Aguascalientes, quien falleció en noviembre pasado, Marco Antonio Oliva Cuevas por canal 10 y luego canal 6 de televisión, también ya desaparecido, y un servidor por este Diario.

Éramos, por decirlo de alguna manera, amigos y rivales. Amigos entrañables pero rivales a más no poder, cada quien defendiendo y haciendo valer su medio informativo.

Por años nos veíamos a diario en Palacio de Gobierno o en algún evento oficial, anduvimos juntos en decenas y decenas de giras de trabajo por esta ciudad capital y los 11 municipios, pero nos cuidábamos unos a otros para evitar que uno de nosotros se llevara la exclusiva, pero era tarea imposible, cada quien se las ingeniaba para hacer lo suyo y también coincidíamos como reporteros de la fuente en el Congreso del Estado.

Cuántas anécdotas y cuántas vivencias, muchísimas, faltaría todo el espacio de un periódico para contarlas todas. Algún día habrá oportunidad de compartirlas.

Siempre fiel a su periódico, hasta el último aliento de su vida, Fernando fue guía y menor de muchos periodistas. Nunca escatimó el consejo ni la orientación a las nuevas generaciones de informadores.

Me gustaba escucharlo cada lunes por la mañana cuando comentaba el acontecer político en Infolínea con José Luis Morales Peña ahora JLM Noticias. Dejó de colaborar semanas antes de su deceso cuando se recrudeció su malestar, pero seguía escribiendo para Hidrocálido, incluso lo hacía desde su hogar, siempre al pie del cañón. Y, aun así, en esas condiciones, muchas veces se llevó la nota principal, así era la calidad periodística de Fernando Lozano Galindo.

Continuamos la siguiente semana.

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