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En la Opinión de Mario Mora Legaspi 🖊️


Los periodistas de ayer (XCVII)


Nuestro amigo y colega Javier García Zapata recuerda ahora al finado Heriberto Bonilla Barrón, quien fuera -en distintas épocas- reportero de la sección deportiva, editor de deportes y de información policiaca, jefe de redacción de EL SOL DEL CENTRO, luego editor en jefe del diario Hidrocálido hasta llegar al cargo de subdirector del mismo medio.

Añade que le alegró haber narrado ese hecho policiaco de esa manera, porque le permitió descubrir el género de la crónica en el periodismo y porque resultó finalmente que el acusado de tal homicidio era inocente. “Las investigaciones concluyeron en que fue luego de haberse despedido, el compadre sufrió un asalto fatal a manos de una pandilla”, detalla.

Ingresó, pues, a EL SOL DEL CENTRO a las órdenes de J. Cruz Bonilla Méndez, -papá de Heriberto, José Luis, Rosy, el matador de toros David- quien era el jefe de la sección deportiva y de quien siguió aprendiendo.

“Entré por unas semanas y me quedé varios años. Memo Morán regresó de sus vacaciones y yo permanecí, lo cual agradezco a Heriberto y a don J. Cruz. En ese lapso vino la fundación del diario Hidrocálido, y me hicieron el honor de invitarme, así que me enfrenté a una interesante disyuntiva”, precisa Javier García Zapata.

“Como diría Enrique Peña Nieto…aquí les preguntó ¿qué hubieran hecho ustedes? Por una parte, ir a la aventura de un nuevo diario y corresponder de alguna manera a Heriberto y al director don Agustín Morales Padilla, por la oportunidad de continuar como reportero de deportes; por otra, la permanencia de un diario consolidado, la oferta de ser el jefe de redacción, y el agradecimiento al director adjunto y luego titular José Ángel Martínez Limón”, comenta.

Y remarca:

“Nunca supe realmente quién decidió prolongar mi estancia en EL SOL luego de cubrir un interinato, pues los señores Agustín Morales Padilla y José Ángel Martínez Limón compartían la dirección del Diario. En todo caso para cada uno mi agradecido reconocimiento”.

A pesar de que se quedó en EL SOL DEL CENTRO siguió conservando una relación cálida con Heriberto, subraya.

Javier asegura que siempre reconoció y le causaba admiración la entrega y creatividad de Heriberto; “también su desmedida lealtad personal y laboral, que al final de su vida no le fue correspondida, sino por el contrario…”

Quien no recuerda a Heriberto reportear para el Hidrocálido y para Radio Universal, aparte de estar al frente de la jefatura de redacción todas las tardes y noches hasta las primeras horas de la madrugada del día siguiente. “Se hacía cargo de la redacción, creó un suplemento llamado Nuestro Siglo, que él mismo se encargaba de diseñar y nutrir dominicalmente. Casi todo por el mismo boleto, es decir, por el mismo sueldo”, enfatiza García Zapata.

A la par, o, mejor dicho, tuvo siempre como prioridad un hijo con necesidades especiales, que le demandaba una gran atención. “Nunca lo escuché quejarse ni alardear tampoco, o sentirse superhéroe. Conmigo fue siempre muy cordial, buen amigo y conversador, nos veíamos poco pero cuando platicábamos lo hacíamos interminablemente”, recuerda Javier sin ocultar su nostalgia por los años idos.

Muy atento como colega, Heriberto en Hidrocálido -yo en la redacción de EL SOL, expresa Javier y luego en El Heraldo de Aguascalientes-, muy profesional y eficiente en su tarea como jefe de redacción cuando trabajó en el área de Comunicación del Instituto de Educación de Aguascalientes y del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Aguascalientes (CECyTEA), anota García Zapata.

Como queda claro, estas líneas están muy lejos de ser, y no pretender serlo, un esbozo biográfico. “Sí aspiran a ser un testimonio de gratitud a Heriberto Bonilla Barrón, fallecido a los 65 años, en el año 2021, luego de cinco infartos y tras haber sido despedido injustamente del periódico al que entregó 39 años de su vida, laborando gran parte del día y buena parte de la noche”, hace hincapié.

Sin duda, una muestra clara de lo injusta que es la vida. Das todo y al final te quedas sin nada, es reflexión personal de quien esto escribe.

“Esa llamada que me hizo Heriberto sin duda fue muy importante. La valoró y agradeceré siempre. Sin embargo, en ese pinbol que es la vida, antes hubo otro personaje que fue decisivo para mi destino profesional periodístico”, termina Javier García Zapata.

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