Los periodistas de ayer (XCVI)
Seguimos con el colega Javier García Zapata, quien evoca con nostalgia al finado periodista Carlos Raúl Cruz Gallardo, quien residió algunos años en Aguascalientes para trabajar -en distintas etapas- en tres diarios locales.
Javier nos narra sin ocultar la emoción que en ese momento le embarga que “después me enteré que mi amigo había muerto, mediante un compañero de El Heraldo de Aguascalientes -a donde regresé como editor hace unos 15 años por invitación, que agradezco, del licenciado Asunción Gutiérrez Padilla, resalta García Zapata-, con algún visitante, quien hizo referencia a un buen amigo que siempre me atendió y que falleció hace poco”.
Y confiesa:
“Enterarme de su muerte me dolió, lo había buscado para agradecerle, pero no logré localizarlo, pues él había vuelto a la frontera norte”.
“Gracias Raúl por tu amistad y por tu afecto. Por haberme respaldado ante el muy estimado licenciado Jorge Varona Rodríguez y orientarme en mis primeros teclazos reporteriles”.
“Infinitas gracias, Dios, en quien creíste tan fervientemente, que el Todopoderoso premie tu generosidad y bonhomía”, finaliza Javier, quien recuerda siempre a Carlos Raúl. Esperamos que esté en un lugar mejor.
También el “hombre invisible” de las redacciones enaltece a otro finado maestro del periodismo, nos referimos nada más ni nada menos que a Heriberto Bonilla Barrón, quien fue reportero de deportes y de policía, jefe de redacción de EL SOL y luego jefe de redacción de Hidrocálido y subdirector de este mismo diario. Heriberto era multifacético, escribía de todo, sin distinciones, hasta sociales, cultura y espectáculos.
Javier expresa en primer lugar su agradecimiento perenne a Heriberto.” Fue a principios de la década de los ochenta, del siglo pasado, cuando me llamó por teléfono a la casa de mis suegros para invitarme a cubrir en la sección deportiva las vacaciones de Guillermo Morán Romo. De alguna manera consiguió el número, lo cual habla de su buena voluntad, que mucho agradezco, y de su habilidad reporteril, que reconozco también bastante”, recuerda García Zapata.
Evidentemente el empleo sería temporal, por unas tres o cuatro semanas, “pero para mí era una gran oportunidad: escribir en el diario más antiguo y prestigiado de la ciudad, así como compartir páginas con aquellos señores periodistas como don Juvenal García Muñoz, don J. Cruz Bonilla, don Mario Mora Barba, don Memo Brand, Mario Mora Legaspi…”
Así se refiere a EL SOL DEL CENTRO, donde aparece precisamente este texto.
La invitación de Heriberto Bonilla “me vino muy bien, porque estaba sin trabajo, pues recientemente había regresado de la ciudad de La Paz, Baja California, en virtud del nacimiento de la tercera de mis hijos, Pao, quien había llegado al mundo en octubre así que sin dudar acepté”, comenta Javier.
Detalla que conoció a Heriberto pocos años antes, reporteando la nota policiaca, él desde luego para EL SOL y un servidor para el diario Momento de Aguascalientes, precisa García Zapata.
“Recuerdo en especial un caso policiaco que abordamos juntos, desde diferentes perspectivas. Se trataba de un homicidio muy cruento, del que fue acusado un compadre de la víctima; ambos se habían puesto ebrios, y el presunto culpable ni siquiera recordaba lo ocurrido, incluso acudió al sepelio a dar el pésame a la comadre”, rememora Javier García Zapata.
Lo aprehendieron y luego “nos lo soltaron” a los reporteros para entrevistarlo. “A mí lo que más me llamó la atención, sin minimizar las circunstancias del hecho, es que el acusado nos habló de las ironías de la vida: el deseaba ser agente de la Policía Judicial (ahora Policía de Investigación Criminal), y le parecía una mala broma de la vida lo que estaba ocurriendo. Lo peor, o lo mejor, es que no recordaba nada, solo que se había emborrachado, él se quedó dormido y su compadre terminó con una gran piedra sobre su cabeza”.
Este caso le mostró el camino de la crónica, un género periodístico ya casi en el olvido, al cual le agarró el gusto “y creo que también el modo”.
Muchos años después, subraya Javier, ganó el Premio Estatal de Periodismo en el género de crónica.
Y termina al decir que “a lo mejor fue por lástima, en principio, pero mi nota tuvo ese estilo, destacando la paradoja”.
Seguimos la siguiente semana.


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