Los periodistas de ayer (LXXII)
Sin duda, la trayectoria profesional del colega y amigo José Luis Bonilla Barrón es amplia y diversa, pletórica de experiencias y rica en vivencias, tanto buenas como malas, pero todas ellas dejan siempre una lección de vida.
En sus años de periodista ha tenido la oportunidad de cubrir visitas de figuras de talla mundial como el Rey Juan Carlos de España, que estuvo en el vecino estado de Zacatecas.
José Luis también tuvo múltiples experiencias como reportero de la sección deportiva, bajo la guía de su padre Don J. Cruz Bonilla (QEPD) y también en la sección policiaca, donde lo marcaron la cobertura de accidentes trágicos, homicidios, estafas, motines, reyertas carcelarias y otros sucesos negros que son parte de la vida y que también en el aspecto profesional ayudan a formar el carácter de un buen reportero.
Recuerda el surgimiento de auténticas pestes sanitarias, como la aparición en el año 2009 de la influenza humana que marcó un rumbo en la salud, y luego el surgimiento de la catastrófica pandemia del Covid-19 que tomó desprevenido al mundo enero y que causó tanto dolor y muerte, y todavía hasta estas fechas.
José Luis comenta que como reportero ha vivido experiencias innumerables, unas buenas y otras que no lo son, pero que te forjan en la profesión y que te hacen defender tu posición como comunicador recordando como años atrás el presidente del CEN del PAN, Gustavo Madero, se incomodó por la presencia de José Luis y de la compañera Marcela González en el exterior del salón de un hotel del norte donde tenía lugar una reunión en la que se definió la candidatura de Tere Jiménez a la gubernatura de la entidad.
La presencia de los reporteros incomodó al líder nacional panista a tal grado que envió a sus asistentes a retirar no de muy buena manera a José Luis y Marcela, a quien estrujaron para retirarla del lugar, lo que molestó sobremanera a los comunicadores, acto que no pasó desapercibido para la propia Tere Jiménez que minutos después tomó el teléfono para comunicarse personalmente y disculparse con los reporteros que solamente querían cumplir con su labor.
En su dilatado andar en el periodismo, José Luis Bonilla Barrón tiene innumerables pasajes que lo formaron como profesional de la que considera no solamente una profesión sino también como un apostolado donde lo más importante es serle fiel a los lectores de sus notas y reportajes, buscando siempre transmitir la noticia con la verdad y la objetividad.
Aunque José Luis omitió comentarlo, tanto él como un servidor, cubrimos infinidad de acontecimientos informativos que mantuvieron en vilo a la sociedad de Aguascalientes.
Uno de ellos y que incidió directamente en el gremio ferrocarrilero fue cuando un puñado de trabajadores del riel, encabezados por Francisco Rodríguez Nungaray, quien luchaba contra viento y marea junto con don Juan Rodríguez Herrera (QEPD) por defender a sus compañeros y se oponía al cacicazgo que prevalecía en la Sección 2 del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM).
Esto ocurrió allá por la década de los noventas, del siglo anterior, y ese movimiento disidente de pronto decidió tomar posesión del vetusto edificio sindical ubicado por la avenida Madero, entre las calles Cosío y General Barragán.
Se encerraron a piedra y lodo, con candados y doble llave, y no dejaron entrar a nadie, pero antes cerraron y clausuraron oficinas con la presencia de notario público, para evitar luego acusaciones sobre presuntos robos, saqueos o destrucción de documentos y mobiliario.
No dejaban entrar a nadie, les pasaban alimentos por una ventana y a los únicos que les permitían el acceso era únicamente a dos representantes de los medios informativos: José Luis Bonilla Barrón, de Hidrocálido, y un servidor por EL SOL DEL CENTRO, a nadie más, no obstante que prensa escrita, radio y televisión estaban al pendiente del conflicto. Ni a los funcionarios de Gobierno del Estado, mucho menos a los dirigentes sindicales, les permitieron pasar, todas las pláticas eran en la puerta principal.
El bloqueo del edificio sindical se prolongó por espacio de casi una semana. Y soportaron amenazas de desalojo y hasta de encarcelamiento, pero finalmente alcanzaron una buena negociación en beneficio del gremio rielero.
Y como ese suceso, hubo otros que dejaron huella en Aguascalientes.
Finalmente deseamos que sigan los éxitos para José Luis. Lo merece.



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