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lunes, 24 de abril de 2017

El día en que mataron a “El Naco”, concesionario del Casino



Chon Arvizu, Acribillado a Tiros por un Gallero






Con la Mitad de la Cuantiosa Fortuna del

Tahúr fue Modernizado el Hospital Hidalgo



“Una sala debería llevar el nombre de J. Concepción Arvizu”



Por Matías LOZANO DIAZ DE LEON

Apenas pasado el mediodía del martes 3 de abril de 1962, “El Tívoli” de San Marcos se estremeció al escucharse cuatro detonaciones. En las oficinas de “la jugada” quedó “bien muerto” J. Concepción Arvizu Hernández alias “El  Naco”; y Matías - “El Güero” - Macías, abriéndose paso con el humeante revólver .38 en su mano derecha, escapó rumbo al jardín. Nadie se atrevió a detenerlo, pues amenazaba con matar a quien lo intentara.
“El pobre señor murió intestado y los abogados del Gobierno opinaron, con apego a la ley, que la mitad de los bienes debería legarse al Patronato de la Asistencia (del Hospital Hidalgo). Por el otro lado y como familiar sólo existía una mujer, que había compartido la existencia con el infortunado jugador por casi veinte años”.
Entre la sociedad de aquellos años circulaba el comentario de que la mujer que recibió la mitad de aquella fortuna, la había ganado el  tahúr en una “partida de naipes”. 
 “El licenciado Salas Calvillo, entonces Secretario de Gobierno y también habilísimo abogado hizo los arreglos pertinente y nombró albaceas a la propia viuda por parte de los herederos y a mí por parte del
Gobierno y en representación del Patronato. Se hicieron los inventarios y se formuló la liquidación de la entonces gran fortuna, del malogrado don Chon, la que ascendió a poco más de tres millones”, relata don Heliodoro Martínez López en su libro “El Aguascalientes que yo conocí”, impreso en 1977 en los talleres de Daniel Méndez Acuña.
 “El Ing. Ortega (Luis Ortega Douglas, a la sazón Gobernador del Estado), habilísimo financiero entró en pláticas con la Secretaría de Salubridad y Asistencia, aportó el millón y medio de la herencia del occiso y obtuvo una cooperación de tres millones más, con lo que se construyó el actual (?) edificio del Hospital. La Secretaría de Salubridad y Asistencia fue verdaderamente espléndida; nos regaló todo el mobiliario, hasta lujoso, pues todo el equipo de cocina era de acero inoxidable y los carritos usados para llevar la comida caliente a los distintos departamentos eran preciosos.
“A la inauguración del Hospital vino en representación del C. Presidente de la República, el Secretario de Salubridad y Asistencia, Dr. Alvarez Amézquita. En mi fuero interno siento que, por lo menos una sala debería llevar el nombre de J. Concepción Arvizu.
“La Providencia, dicen, siempre tiene caminos torcidos que los humanos nunca podremos entender. Una gran fortuna que con buenas o malas artes despojó a muchos, al final de cuentas permitió construir una gran obra que ha beneficiado a muchos”, señala don Heliodoro en su libro, y continúa:
 “Solamente y para finalizar estos datos sobre nuestro Hospital quisiera hacer un comentario: nosotros trabajando con las uñas, pero eso sí, con absoluta honestidad logramos hacer mucho bien. ¿Por qué ahora manejando millones siempre tienen problemas? ¿Se habrá perdido totalmente el sentimiento de solidaridad humana? ¿No será que nuestros jóvenes médicos entre los cuales hay muy honrosas excepciones, olvidan que su profesión tiene mucho de apostolado y que es más valioso salvar una vida, que llevar un signo de pesos en la frente?”
 “Ojalá que al manejar el Hospital la Universidad se olviden nefastas actitudes políticas y se dediquen a trabajar entusiastamente por elevar el nivel académico de los futuros galenos, así como a mejorar su ética profesional, cosas ambas fundamentales para que sean verdaderos médicos”, cierra don Heliodoro Martínez López su capítulo referente al Hospital Hidalgo. Hoy, el Hospital Hidalgo ya fue desincorporado de la Universidad Autónoma, una acción gubernamental que no gustó, y que sigue disgustando pero a la cual se aplicó el adagio de que “Donde manda capitán, no gobierna marinero”.

 LA MUERTE DE CONCEPCION ARVIZU

El asesinato de quien regenteaba “la jugada”, J. Concepción Arvizu Hernández, en el último año de la administración gubernamental del ingeniero Luis Ortega Douglas se debió, según las crónicas de la época, a que el apodado “El Naco” no cumplió un compromiso con Matías “El Güero” Macías (también se le daban los apellidos Jiménez y Gutiérrez), quien era su “pastor” y hombre de confianza en el palenque, sujeto muy buscado por los galleros de la región, dada su habilidad, para “soltar” los gallos en el redondel, y de lo cual depende el mucho el resultado de la pelea.
En la nota sobre el crimen publicado por El Sol del Centro, firmada por Juan José Gaytán Macías (Mac Gay), se dice que “El Güero” Macías estuvo desde temprana hora en las oficinas de quien era conocido como “El Naco” esperando que llegara, y en cuanto entró, al filo de las 12:30 horas, comenzó una fuerte discusión, la que terminó cuando el “pastor” desenfundó una pistola calibre .38  e hizo cuatro disparos contra la humanidad de Arvizu, quien quedó muerto. (Se cree que era un revólver porque no se encontró ningún casquillo en el escenario del crimen).

Testigos del atentado lo fueron Luis Atilano y José María Silveti, hermano de Juan, el torero.
Luego se sabría, según el reportero de El Sol del Centro, que J. Concepción Arvizu y “El Güero” Macías habían tenido otras discusiones, la más reciente, el día anterior en la tienda “Repertorio Arvizu”, propiedad   del concesionario del casino, además de las que habían sostenido por teléfono, derivadas de que “El  Naco” había decidido no “rentarle” a su empleado un día del palenque durante la Feria que se aproximaba, pese a que se lo había prometido, y con base en lo cual “El Güero” había hecho inversiones y conseguido los mejores “partidos”; además, no obstante que era poseedor de los mejores gallos, se había aventurado a traer algunos de Estados Unidos, porque quería sacarle el mayor provecho posible al día que tendría el palenque para manejarlo como propio.
J. Concepción Arvizu Hernández tenía 65 años de edad, era originario de León, Guanajuato, pero avecindado en Aguascalientes desde hacía muchos años; tenía su domicilio en 5 de Mayo 425 y poseía varios negocios e inmuebles, y se asegura que mucha gente le debía dinero, ya que prestaba a rédito.
El homicida, Matías “El Güero” Macías Gutiérrez ó Jiménez, según lo poco que se sabía de él, era de Los Altos de Jalisco, sin poder precisar si de Jalostotitlán, San Miguel o San Julián.
Desde por lo menos un año antes del trágico suceso, el  Hospital Hidalgo atravesaba por difícil situación económica, según las notas periodísticas que en ese período aparecieron en las páginas de El Sol del Centro,  por tanto, la asignación del millón y medio de pesos proveniente de la fortuna de J. Concepción Arvizu vino a significarle un gran alivio, y hasta para modernizar el edificio.
Tras la muerte de “El Naco”, se “hicieron” de la “jugada” (El Casino) Manuel Bejarano y Alfonso Muñoz; luego serían sustituidos por Jesús Ramírez, cuyo lugar a su vez ocuparía años después Sabino Rebolledo, quien con el paso del tiempo dejaría el lugar a la dupla formada por Enrique Mabú e Ismael Esqueda (a) “El Cántaro”, yerno este, de Lucha Villa. 

CRONOLOGIA DEL HOSPITAL HIDALGO

1865: Enero 3. Diego Quijas y Escalante, Comisario del Santo Oficio, otorga escritura pública para la construcción del hospital (de San Juan de Dios), en las inmediaciones del templo de San José, terrenos que ahora ocupa la escuela Rivero y Gutiérrez.
1885. Se traslada a un nuevo edificio, a espaldas del templo de San José, construido con el patrocinio  de Rosalía Monroy.
1889. Mayo 5. Se coloca la primera piedra de la tercera sede, en la calle Galeana, siendo Gobernador don Carlos Sagredo.
1903. Se traslada a la tercera calle de Galeana, donde hasta la fecha se encuentra, siendo Gobernador del Estado don Carlos Sagredo, quien le dio la categoría de Hospital Civil mediante decreto publicado el 13 de septiembre de ese año, dotándolo del correspondiente reglamento.
 (*Heliodoro Martínez López se desempeñó cerca de año y medio como Presidente del  Patronato de Asistencia del Hospital Hidalgo, tras la renuncia del Doctor Francisco  Morones Alba)

Obviamente el Hospital Hidalgo ha experimentado cambios inclusive de la época que refiere don Heliodoro Martínez López)
El día en que mataron a “El Naco”, concesionario del Casino
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