Muy buenos días mi querida familia.
Estamos ya en el V domingo de Cuaresma y dentro de ochos días ya será domingo de Ramos.
En la segunda lectura, Pablo, nos comparte su experiencia de fe en el Señor Jesucristo, la cual ha transformado su manera de leer la realidad; en el evangelio, vemos el encuentro entre Jesús y la mujer sorprendida en adulterio.
En la Carta a los Filipenses, Pablo nos abre su mundo interior y nos cuenta, con una sencillez sorprendente, lo que ha significado para él el don de la fe. Esta experiencia que nos comparte Pablo debería llevarnos a revisar nuestra comprensión de la fe, que no consiste en apropiarnos de unos códigos morales ni repetir enunciados doctrinales. Para Pablo, creer toca las fibras más profundas de su existencia. “Conocer a Cristo, experimentar la fuerza de la resurrección, compartir sus sufrimientos y asemejarse a Él en su muerte, con la esperanza de resucitar con Él de entre los muertos”.
En el evangelio de Juan, Jesús asume el papel de abogado defensor de esta mujer, frente a unos vecinos sedientos de sangre. Su defensa es contundente: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra. Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos”. La argumentación de Jesús pone en evidencia la hipocresía de muchos, que señalan como culpables a otros, pero son incapaces de reconocer sus propias trasgresiones.
El diálogo termina con una absolución que nos confirma que el nombre de Dios es misericordia: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.
Que cada uno de nosotros, experimentando la misericordia de Dios sobre nuestras faltas, aprendamos hacer misericordiosos, dejando aún lado los prejuicios y las criticas frente al hermano que cae.
Buona domenica dell Signore. Dio con noi.

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