Para la misa dominical
Muy buenos días mi querida familia.
Estamos ya en la IV semana de Cuaresma.
Permítanme centrarme solo en el Evangelio de este día que nos narra San Lucas, que es la parábola del hijo pródigo o bien llamada del Padre misericordioso.
Permítanme primero hacer unas connotaciones de los personajes de esta parábola:
1.-Es muy interesante la forma como el evangelista nos presenta la historia de este joven rebelde que quiere liberarse de la tutela paterna y vivir su autonomía.
Después de la euforia por la recién estrenada libertad, se choca con la realidad. El sufrimiento lo lleva a reflexionar y así recompone su proyecto. Para poder empezar a escribir un nuevo capítulo de su vida, debe reconocer los errores y regresar a casa.
2.-Es enternecedora la imagen del padre de la parábola, que ha respetado la libre decisión de su hijo. Todos los días sale a esperar su regreso. Su amor de padre está por encima de los resentimientos; cuando el hijo regresa, no le lee un pliego de cargos, sino que lo abraza y lo besa.
3.-El evangelista nos describe con precisión los sentimientos de envidia que envenenan al hermano mayor que es incapaz de alegrarse, de acoger y de mirar hacia adelante.
Entrando ya a la nuestra vida, evangelio nos ayuda a comprender quién es verdaderamente Dios: es el Padre misericordioso que en Jesús nos ama sin medida. Los errores que cometemos, aunque sean grandes, no menoscaban la fidelidad de su amor.
Dios no nos olvida, el Padre no nos abandona jamás. Pero es un Padre paciente, nos espera siempre. Respeta nuestra libertad, pero permanece siempre fiel. Su corazón está de fiesta por cada hijo que regresa. Dios tiene esta alegría, cuando uno de nosotros, pecadores, va a Él y pide su perdón.
En el sacramento de la Confesión podemos recomenzar siempre de nuevo con la vida: él nos acoge, nos devuelve la dignidad de hijos suyos. Por tanto, redescubramos este sacramento del perdón, que hace brotar la alegría en un corazón que renace a la vida verdadera.
Dejemos la envidia y alegrémonos por el hermano que vuelve. Seamos esos rostros de la misericordia del Padre.
Buona domenica dell Signore. Dio con noi

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