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Los Universitarios Héctor de León

Los universitarios

Tiempos difíciles,  

de limitaciones

Héctor de León

Primeros años de la década de los setenta del siglo pasado. El Instituto Autónomo de Ciencias y Tecnología había dado el paso de su transformación a Universidad Autónoma de Aguascalientes. La historia del Instituto de 106 años era una historia de penurias económicas a pesar de ser la principal casa de estudios en el nivel medio superior, como consecuencia, la historia de la Universidad habría de iniciar con la misma problemática: un continuo peregrinar en busca de recursos económicos y trabajar prácticamente con las uñas. Al principio de la Universidad, todo era improvisado: las áreas académicas metidas en el puño de las instalaciones de lo que fuera el claustro conventual franciscano y el edificio contiguo que había pertenecido a la Escuela “Miguel Alemán”. Por supuesto que las áreas administrativas se apiñonaban sobre todo en los dos patios del edificio central, luego de haber servido de aulas en los tiempos del glorioso Instituto de Ciencias.

La Universidad Autónoma de Aguascalientes había nacido bajo la idea de un sueño genial, pero sin dinero. Ello no asustaba ni a directivos, ni a maestros, ni a los alumnos, ni a los trabajadores. Había que construir piedra sobre piedra a la flamante Universidad. Definitivamente eran otros tiempos y otras las circunstancias de Aguascalientes y de México, un país dirigido desde el poder central en donde comenzaba a destacar un grupo político de esa pequeña y modesta entidad federativa. Aguascalientes y la Universidad comenzaron a trabajar de la mano y al mismo ritmo para transformar nuestro entorno social. Fue lo mejor porque se daba la coincidencia de que el mayor patrimonio para los aguascalentenses era tener una primera Universidad, pero no del montón, y sí una institución que destacara por su organización y calidad académica.

Tiempo en que se daba la transición del echeverriato al lópezportillismo. El ingeniero Miguel Ángel Barberena llegaba como subsecretario de Comunicaciones y Transportes y vienen los primeros acuerdos con el contador público Humberto Martínez de León, rector fundador de la UAA, para gestionar una radiodifusora universitaria. Tiempos todavía de silenciar a las universidades, sobre todo por la polvareda política que se traían las universidades de Guerrero, Puebla, Sinaloa, Zacatecas y muchas más. Se impuso la cordura y el favoritismo para Aguascalientes: se da la autorización a la Universidad para que abriera su emisora en la banda de Amplitud Modulada, perdida en el cuadrante -1520-, y con la potencia mínima de 250 watts, sin embargo, la apertura se daba favorablemente aquí.

Reuniones y más reuniones para cristalizar el logro. El 12 de diciembre de 1977, Radio Universidad iniciaba su periodo de pruebas desde unas modestas instalaciones del edificio 13 de la incipiente Ciudad Universitaria. La transmisión formal arrancó la mañana del 26 de diciembre con un breve mensaje del rector. El horario de transmisión era reducido, pero ahí inició una gran historia en donde intervinieron muchas personas, con los apoyos invaluables de colaboradores. Radio no tenía recursos porque tampoco los poseía la Universidad, pero se tenía pasión, entrega, corazón, ingenio, audacia.

Tiempos aquellos en que a los universitarios no les importaba ni el tiempo ni la paga; las cosas se hacían con amor por una Universidad que empezaba a crecer. Había una mística, había intereses conjuntos, había hasta la oportunidad de disentir, todos con la camiseta de la UAA. Cada día se escribían nuevas historias. Los universitarios de entonces nunca llegaron a imaginar lo que sería la UAA en pocos lustros. Las historias siguen vivas… (hmdeleon@terra.com.mx)

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