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ABCdario El cumpleaños sin Posada


ABCdario   

Carlos del Castillo



OLVIDO. El 20 de marzo de 2013 se anunciaba, con toda la pompa posible, la celebración de un homenaje nacional del ilustre grabador aguascalentense José Guadalupe Posada. El marco de la celebración lo era el centenario de su muerte. Ahora en el aniversario 103 de su fallecimiento fue completamente olvidado. Una triste realidad: los homenajes son tan efímeros como la vida misma. Este año al ilustre grabador se le vuelve a extrañar, sobre todo por ser el creador de una de sus más grandes obras, La Catrina, una ilustración que le ha dado la vuelta al mundo junto al nombre de Aguascalientes. Si Guadalupe Posada murió olvidado el 20 de enero de 1913, y sus restos fueron echados literalmente a la fosa común, hoy nuevamente los aguascalentenses le hemos aventado al rincón del olvido, para que vuelva a figurar nuevamente en nuestro escenario, cuando llegue el calendario a la celebrada fecha del 2 de noviembre, mejor conocida como el Día de los Muertos… RECUERDO. En algunos medios de comunicación, este miércoles se abrieron espacios para recordar que el niño Guadalupe vio la primera luz en el tradicional  barrio de San Marcos, el 2 de febrero de 1852, en una familia compuesta de trabajadores y artesanos. Su infancia se vio marcada por un entorno conflictivo, producto de las luchas del poder de la guerra de Reforma. De acuerdo con sus biógrafos, el caricaturista mexicano comenzó a crear sus primeros dibujos a temprana edad, pues ayudaba a su hermano mayor, quien fue profesor de primaria, a cuidar a los alumnos. Su formación la obtuvo en la Academia Municipal de Artes y Oficios de Antonio Varela, y siendo adolescente trabajó en un taller a cargo del impresor José Trinidad Pedroza, quien lo instruyó en grabado… CRECIMIENTO. A temprana edad, Posada se reveló como un extraordinario dibujante, aunque sus mejores habilidades siempre se centraron en el grabado, especialmente en lo que era entonces una nueva técnica, la litografía, a la que también incursionó gracias a Pedroza. En esta primera etapa, creó ilustraciones satíricas que se publicaron en la revista "El Jicote". En 1872 realizó litografías y grabados en madera que ilustraban cajetillas de cerillos, documentos y libros, además creó imágenes para periódicos como "Argos" y "El Ahuizote", entre otros. Posteriormente, se trasladó a León, Guanajuato, lugar en el que permaneció hasta 1888. Se dedicó a la estampería religiosa y al ámbito comercial; fue profesor de litografía e ilustró "La Gacetilla" y "La Educación". De sus caricaturas, imágenes y grabados se mezclan el humor, la curiosidad, el horror y la indignación… A LA CAPITAL. Dibujó una sociedad en crisis, marcada por la desigualdad e injusticia de la sociedad porfiriana, a la par que describió el espíritu del pueblo mexicano en la política y la vida cotidiana. Luego de una trágica inundación en León, en 1888, se trasladó a la Ciudad de México invitado por el abuelo del poeta Octavio Paz, Irineo Paz, y colaboró en "La juventud libertaria", como el primer caricaturista, convirtiéndose en el primer dibujante que tendría México. Ilustró miles de hojas volantes con un sinfín de temas, paralelamente colaboró con otras imprentas y periódicos como "El monitor del pueblo", "El teatro", "Gil Blas" y alrededor de 70 periódicos más... HERENCIA. La obra de Posada es vasta, sin embargo, se le reconoce especialmente por ciertos íconos de la identidad mexicana, pues fue creador de las "calaveritas" y posteriormente diseñó la figura de "La Catrina", con la idea de hacer burla a la clase alta del Porfiriato. El 20 de enero de 1913 murió solo y abandonado en una deteriorada vecindad del barrio de Tepito. Sus restos fueron echados a la fosa común. Un recuerdo de un gran artista que murió en la pobreza y que hoy permanece en el olvido. Don Alejandro Topete del Valle hizo un excepcional trabajo para redescubrir al gran Posada… VOX POPULI: La muerte como signo de vida… (celcastillo@hotmail.com)

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