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Los universitarios Museo Escárcega


Un Museo que sorprenderá 
a los aguascalentenses



Héctor de León

Este jueves se cristaliza el sueño de años de Eduardo Escárcega Rangel: luego de innumerables labores y derribar escollos, por fin abre sus puertas el Museo Escárcega, una obra sin parangón en Aguascalientes, que hasta ahora no se conoce, por los empeños de un particular de iniciar un centro cultural, abierto hacia todas las manifestaciones del arte, pero preferentemente encaminado hacia aquellos niños, adolescentes y jóvenes que no han encontrado un espacio para manifestar lo que es consustancial a los seres humanos: el arte como un pilar en la formación integral de mujeres y hombres.

Nadie podía imaginar que precisamente en el corazón del barrio de La Purísima –o de La Estación, como prefieren llamarle otros-, se construyera, piedra a piedra, un espacio dedicado al arte, sobre lo que fueron fincas que habitó gente respetable de este barrio tradicional. Esto merece una explicación: primero fue adquirida una casa en lo que se planeaba inicialmente abrir una biblioteca pública y una pinacoteca, pero como los sueños de Lalo cada día rebasaban su propia expectativa, la adquisición de bienes creció en los alrededores hasta integrar el conjunto que, debidamente adaptado y remozado, da nueva vida a la cultura en Aguascalientes.

La primera vez que un grupo de amigos recorrimos los espacios del Museo Escárcega, fuimos de la sorpresa al encanto. Lo primero, por el aprovechamiento de los espacios de una forma increíble y, lo segundo, por la completa y compleja colección de obras de arte que van de artistas clásicos mexicanos a otros de talla internacional. Permanecer ahí por espacio de dos horas, fue pasar al éxtasis de la contemplación artística. Los colores, los trazos, la conjunción idealista de los grandes pintores nos impactaron, nos maravillaron, y nos golpearon la retina de simples mortales, acostumbrados como estamos, a cosas más simples, cuando estamos rodeados de arte y maravillas naturales. Nos hace falta llenar el espíritu de la grandeza humana que nos han heredado los grandes artistas.

De la sorpresa al pasmo, recorrimos de un nivel a otro, de una sala a otra, pasando por pasillos y recovecos que obligaban los cimientos de fincas creadas para los albergues hogareños o comerciales, pero definitivamente no para crear en sus espacio un gran centro cultural. Uno puede aterrizar en la parte superior hasta llegar al gran taller de artes visuales, o en su parte inferior, recrearse en el pequeño cine teatro que servirá para la culminación de otras obras de arte.

En silencio y a fuego lento –frase recurrente de Lalo-, u otra: cómo de la nada se pueden construir los grandes proyectos, fue como se creó el esplendoroso centro cultural, con los cimientos de la buena formación ética, moral y artística que le inculcaron sus padres, don Ricardo Escárcega Rodríguez y Ma. Concepción Rangel Aldana, ferrocarrilero hasta el tuétano y ama de hogar, ambos padres amorosos. Esfuerzos de esta naturaleza tienen que ser valorados por la obra que habrá de crecer en el tiempo. Otro patrimonio cultural invaluable para Aguascalientes. ¡Felicidades Lalo, junto con tu familia espléndida! (hmdeleon@terra.com.mx)

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