Muy buenos días mi querida familia. El Santo Padre San Juan Pablo II quiso dedicar este domingo, el segundo de Pascua, a la Misericordia divina, e indicó a todos a Cristo resucitado como fuente de confianza y de esperanza, acogiendo el mensaje espiritual que el Señor transmitió a Faustina Kowalska, sintetizado en la invocación: "Jesús, en ti confío".La comunión de los primeros cristianos tenía como verdadero centro y fundamento a Cristo resucitado. En efecto, el Evangelio narra que, en el momento de la Pasión, cuando el Maestro divino fue arrestado y condenado a muerte, los discípulos se dispersaron. Sólo María y las mujeres, con el apóstol san Juan, permanecieron juntos y lo siguieron hasta el Calvario. Una vez resucitado, Jesús dio a los suyos una nueva unidad, más fuerte que antes, invencible, porque no se fundaba en los recursos humanos sino en la misericordia divina, gracias a la cual todos se sentían amados y perdonados por él.
Por tanto, es el amor misericordioso de Dios el que une firmemente, hoy como ayer, a la Iglesia y hace de la humanidad una sola familia; el amor divino, que mediante Jesús crucificado y resucitado nos perdona los pecados y nos renueva interiormente.
Demos gracias a Dios por la BULA Misericordiae Vultus que convoca al jubileo extraordinario de la Misericordia, que inicia el 8 de diciembre de este año, recordando el 50 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II.
Gracias Papa Francisco por tan hermoso regalo. A ejemplo de Cristo que refleja el rostro misericordioso del Padre aprendamos a ser misericordiosos con nuestros hermanos. Buona domenica dell Signore. Dio con mío.
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