
El abuelo (Rodolfo
Mendez Marcelino) y dos nietos (Marlén Alegra, de 4 años, y Gael Santino, de 8 meses) murieron calcinados; la madre de
los niños, Cristina Aurelia, y su sobrino Jesús Alberto Mendez Betancourt, de
15 años sufrieron quemaduras diversas, al volcarse e incendiarse la camioneta
Caravan en que se dirigían a Villa Hidalgo a comprar ropa.
Antes de salir de la
ciudad de Aguascalientes, donde residen, en Haciendas de Aguascalientes,
Cristina Aurelia detectó un ruido extraño y lo hizo saber a su padre, quien lo
atribuyó a que habrían dejado muy ajustadas las balatas el día anterior, al
llevar la camioneta a que le pusieran llantas nuevas.
Al circular por la zona
de curvas, antes de El Taray, el conductor, Rodolfo Méndez exclamó “Ya valió,
no da vuelta, no da vuelta”, y sobrevino el impacto con la barrera de
contención metálica, luego se precipitó a un barranco y a los pocos segundos
estaba envuelta en llamas.
Jesús Alberto y su tía
lograron salir, con las ropas encendidas, pero no pudieron rescatar al abuelo y
los niños; Algunos de los primeros viajeros que pasaron por el lugar y a los
que les pidieron ayuda, se las negaron.
Las autoridades hallaron el vehículo en una área de por lo menos 100 metros de terreno abrazado por el fuego.
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