Llegaron a "mi oficina", que está al frente de los tres palacios; pusieron la mochila en el piso, con las manos formaron una cuenca y sin más, se pusieron a cantar...Dijeron llamarse Yesenia y María, lo que les cae en el cuenco de la mochila es para ayudar a la economía de sus familias, desde pequeñas les dio por cantar juntas y ¡no cantan mal las rancheras!
Para lo que hacen se requiere valor, y lo tienen. Con frecuencia se ven alumnas de colegios que piden "para el camión".
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