Los periodistas de ayer (CXXXII)
En esta ocasión vamos a recordar la vida profesional y laboral, incluso personal, de un gran reportero y cronista de deportes, Liborio Guerrero Estrada, quien falleció hace apenas unos meses.
Liborio prestó sus servicios como profesional de la información en varios medios informativos, principalmente en la prensa escrita, en los diarios La Opinión (ya desaparecido), El Heraldo de Aguascalientes e Hidrocálido.
Cubrió por espacio de varios años la fuente informativa del Club Necaxa, de Primera División Profesional, tantas conferencias de prensa, los partidos de futbol en el Estadio Victoria y los entrenamientos del conjunto de casa.
En suma, un reportero muy entregado a su trabajo, pero también a su familia que lamenta su partida de este mundo terrenal.
Liborio Guerrero Estrada tenía una trayectoria de cuatro décadas, aunque en sus comienzos trabajó como reportero de la información policiaca para luego pasar a la sección deportiva en donde se movió como pez en el agua.
Como mencionamos al principio, laboró principalmente en diarios locales, incluso fue reportero fundador de Hidrocálido.
Una de sus principales entrevistas fue con el legendario luchador El Santo, El Enmascarado de Plata, y con otras grandes leyendas como Blue Demond y otros destacados personajes.
Fue el propio Liborio, meses antes de fallecer, quien en una entrevista con la colega y amiga Leticia Acuña Medina, de El Heraldo de Aguascalientes, quien, al relatar su incursión en los medios, dijo, “me tocó la suerte de encontrar un amigo, Jaime Serna, que trabajó en El Heraldo como corrector, y debido a que encontró otra oportunidad laboral, me comentó que habría esa vacante; me presenté y me contrataron; entonces estaba como director don Leandro Martínez Bernal”. Don Leandro (QEPD) un gran maestro del periodismo.
Mencionó su admiración por periodistas como Francisco Gamboa López y René Galindo Solís (QEPD), a la vez reconoció como su impulsor a Leonardo Ramírez Loera, que era reportero de policía.
“Un día, él me preguntó si pensaba estancarme como corrector; me motivó para que iniciara en policía, yo tenía como 18 años; de inmediato le pregunté: ¿Qué debo de hacer? y me respondió: péguese conmigo”.
Guerrero Estrada recordó que ambos se iban juntos a reportear, a conseguir la nota, por tanto, acudían a la Cruz Roja, a la entonces Policía Judicial, a la Preventiva, con los bomberos y a la Dirección General de Averiguaciones Previas cuando estaba de director el licenciado Javier Aguilera; “Yo me fijaba lo que preguntaba en las dependencias e instituciones y me comenzó a soltar”, rememoró Liborio.
Pero no todo fue “miel sobre hojuelas”, confesó que “hacía mis notas, las veía y las rompía; a mi me daba mucho coraje porque yo estaba empezando; me hablaba fuerte y me daba mis zapes, al tiempo que él decía, si quiero enseñarte, pero échale ganas”.
Liborio comentó que le daba mucho coraje que Leonardo Ramírez Loera, quien por cierto tiempo después se fue a vivir a Mexicali para trabajar como reportero en un diario de aquella ciudad, “me diera mis zapes”.
Asimismo, explicó que todos los días a las nueve de la noche, “tenía que ir a reportear al Hospital Hidalgo, y no quiero ofender a nadie, pero en policía le dábamos una ‘barrida’ a la competencia, porque en el nosocomio había bastante material, y aunque las madres (monjas) siempre nos negaban la información yo iba a recopilar datos porque no nos permitían subir a los pisos del hospital”.
Liborio tuvo muy presente a una señora, que vivía al norte de la ciudad, pasando las vías del ferrocarril, “aunque ahora todo esté edificado. Se le quemaron dos niñas, la casa era de paja con láminas de cartón y por un descuido se incendió; fue la primera foto que me publicaron”.
Luego de estar un tiempo en la fuente policiaca, se le dio la oportunidad de pasar a la sección deportiva, para entonces las notas ya no se las rompía Leonardo, “pero sí me subrayaba lo que estaba mal y me pedía que las hiciera en limpio”.
Liborio admitió que incursionó en los medios informativos, primero por curiosidad, después por necesidad y luego siguió por puro gusto.
De El Heraldo se fue a Opinión; empezó cuando inició y terminó cuando cerró, fueron cuatro años.
Continuamos la semana venidera con más de Liborio Guerrero Estrada.

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