· El voceador nació frente a la Presidencia Municipal y desde niño encontró en los diarios una forma de vida. Hoy conserva más de 100 clientes y los recuerdos de una ciudad que ha cambiado frente a sus ojos.
Joel Marmolejo Ramos ha pasado buena parte de su vida en el mismo lugar: frente a la Presidencia Municipal de Aguascalientes. Desde ahí ha visto transformarse las calles, desaparecer comercios, ocurrir tragedias y desfilar a generaciones de aguascalentenses. Su historia comenzó cuando apenas tenía cinco años y acompañaba a sus padres, quienes se dedicaba a la venta de periódicos. Hoy, a sus 64 años aproximadamente, sigue dedicado al oficio que lo ha acompañado durante casi seis décadas.
Su historia tiene una particularidad: Joel nació prácticamente en su lugar de trabajo. Su madre Juana Ramos Paulín, era muy joven y se encontraba vendiendo diarios afuera de la Presidencia Municipal cuando dio a luz. Su padre, Isabel Marmolejo Alvarado, era originario del rancho de La Luz, en la zona de El Llano. Joel es el mayor de cuatro hermanos: dos mujeres y un hombre.
Desde entonces, su vida ha estado ligada a las calles del primer cuadro de la ciudad. Recuerda que, cuando comenzó a vender periódicos, cada ejemplar costaba 25 centavos. Frente al edificio municipal todavía circulaban los taxis Datsun rojos y la calle tenía una dinámica muy distinta a la actual.
UNA VIDA ENTRE NOTICIAS Y RECUERDOS
Durante más de 50 años, Joel no solo ha vendido periódicos: también ha sido testigo de acontecimientos que marcaron la historia cotidiana de Aguascalientes.
Entre sus recuerdos está el accidente del camión verde de la ruta Petróleos, que cayó en el Parián. El estruendo se escuchó hasta donde él y sus compañeros atendían su puesto, frente a la Presidencia Municipal.
“El ruido fue muy fuerte. Nos fuimos corriendo a ver el accidente; nos tocó ver todo”, recuerda.
También estuvo presente durante el derrumbe de JM Romo. Junto con sus amigos, dos hermanos conocidos como El Piojo y El Chapu, ayudó a sacar a personas heridas entre los escombros. En medio de aquella emergencia, recuerda que también sacaron al menos tres personas fallecidas.
Son episodios que permanecen en su memoria, imágenes de una ciudad que no solo ha crecido y cambiado, sino que también ha enfrentado momentos difíciles.
EL SANTO Y OTROS FAMOSOS QUE PASARON POR SU ESQUINA
La calle también le permitió encontrarse con personajes que parecían lejanos para la gente común.
Joel recuerda haber visto a El Santo, el legendario luchador mexicano, cuando visitaba Aguascalientes. Llegaba en un automóvil gris descapotable, similar al que utilizaba en sus películas, y Joel tenía oportunidad de saludarlo cuando pasaba por la calle Colón, en aquellos años cuando la circulación vehicular iba de norte a sur.
Como él, otros artistas que llegaban a la ciudad transitaban por la zona y, en ocasiones, se detenían a comprar el periódico.
Para Joel, aquellas visitas forman parte de una época en la que el voceador no solo entregaba noticias: también era testigo privilegiado de la vida pública, del movimiento comercial y de los personajes que llegaban a la capital.
UN OFICIO QUE SE RESISTE A DESAPARECER
Hoy, cuando buena parte de la población consulta las noticias desde un teléfono celular, Joel continúa vendiendo periódicos impresos. Cuenta con poco más de 100 clientes y comercializa diariamente más de 130 ejemplares, una actividad que le permite seguir adelante.
Su trabajo también ha dependido, en ocasiones, de pequeños gestos que dejaron huella. Recuerda que, entre los funcionarios que han pasado por la Presidencia Municipal, Lorena Martínez fue quien le regaló una bicicleta para facilitar sus traslados y ayudarle a realizar su labor. Hasta la fecha conserva el contacto con ella.
Son detalles que Joel no olvida, como tampoco olvida a los clientes que durante años han regresado a su puesto para comprar el diario, saludarlo o simplemente intercambiar unas palabras.
EL HOMBRE DETRÁS DE LOS PERIÓDICOS
Durante la conversación, Joel reconoce que hacía mucho tiempo que no se detenía a platicar de esta manera. Está acostumbrado a que la gente pase, lo salude y continúe su camino, pero pocas veces alguien se queda a escuchar sus historias.
Y tiene muchas.
Entre risas, recuerda también sus años como futbolista, cuando jugaba junto al profesor Salas y formó parte de equipos locales, donde era temido por conjuntos de otros estados a los que les ponía sus bailadas en cada encuentro.
Por unos momentos, los periódicos dejan de ser el centro de la conversación. Aparecen el futbol, los amigos, las anécdotas de juventud y los recuerdos de una vida que ha transcurrido entre las mismas calles.
Joel sigue ahí, en el lugar donde comenzó todo. Cada ejemplar que entrega representa una pequeña continuidad de aquel oficio que aprendió de sus padres cuando era apenas un niño.
La ciudad que lo vio crecer ya no es la misma. Cambiaron los vehículos, las calles, los negocios y la manera de informarse. Sin embargo, frente a la Presidencia Municipal, Joel continúa haciendo lo que aprendió hace años.
Mientras los periódicos siguen llegando cada mañana, él permanece como uno de esos personajes que forman parte de la memoria de Aguascalientes, aunque pocas veces alguien se detenga a conocer su historia.
Cortando por Lozano


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