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SEGUNDO MUNDIAL: MÉXICO 86


POR MADERO
Héctor Ruiz Esparza

Aguascalientes, Ags., a 22 de junio de 2026, d.C.

La sede y organización del Mundial de Futbol de 1986 estaba asignada por la FIFA a un país del continente americano: Colombia.

Sin embargo, el 25 de octubre de 1982, el entonces presidente Belisario Betancur anunció que su país renunciaba a la sede. Fue un hecho sin precedente a nivel mundial, ya que ningún país había renunciado previamente a la organización de una Copa del Mundo ya otorgada.

En aquellos tiempos se habló, analizó y comentó entre especialistas deportivos que las principales razones que llevaron a esta decisión fueron, entre otras, las exigencias inalcanzables de la FIFA, bajo el mandato de João Havelange. El torneo se amplió de 16 a 24 selecciones, lo que requirió una enorme infraestructura logística y estadios con los que Colombia no contaba.

Aunado a ello, la crisis económica que atravesaba Colombia —inflación creciente, dificultades financieras y escándalos bancarios— imposibilitó realizar la inversión estatal necesaria.

Ante tales circunstancias, México y Estados Unidos levantaron rápidamente la mano para convertirse en sede. Iniciaron las negociaciones ante la FIFA para lograr la designación y organizar el Mundial de 1986, ya que esta edición correspondía a un país de América.

Los chicos de Televisa y de la Federación Mexicana de Futbol alistaron pasaportes, ideas y maletas llenas de buenas “intenciones”, y se lanzaron a Zúrich, Suiza, para “convencer” a las autoridades futboleras mundiales de que México fuera el elegido.

Estados Unidos apretó fuerte en las negociaciones para organizar por primera vez el evento mundialista de futbol.

Pero gracias a que nuestro país había alcanzado un éxito total en materia de atención a jugadores, delegaciones y aficionados durante México 70, logró proyectar una imagen excelente a nivel internacional. Ese prestigio fue determinante para que nuevamente se le otorgara la organización de la decimotercera edición del Campeonato Mundial de Futbol Masculino de la FIFA.

No se diga el éxito en lo deportivo, cuando Brasil ganó la Copa Jules Rimet con un Pelé en plenitud, quien poco tiempo después sería considerado el Rey del Futbol. Además, en México 70 se escenificó el llamado Juego del Siglo entre Italia y Alemania.

Un Estadio Azteca donde el sonido colectivo produce una sensación de pertenencia más grande que uno mismo; un lugar en el que más de 100 mil gargantas entonaron las notas del Himno Nacional y del Cielito Lindo.



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