Panteras de Aguascalientes ha logrado construir en los últimos años una afición cada vez más involucrada con el equipo, particularmente gracias a la entrega dentro de la duela, el crecimiento del proyecto y la identidad que han mostrado sus jugadores y jugadoras. Sin embargo, fuera de la cancha, la comunicación institucional sigue dejando áreas importantes de oportunidad.
Resulta complicado entender que en una época donde la cercanía con medios, aficionados y creadores de contenido es parte esencial del crecimiento deportivo, todavía existan dinámicas cerradas, distantes o excesivamente selectivas en el manejo de información y atención pública.
La función de un área de comunicación no debería limitarse únicamente a emitir boletines o controlar accesos. También implica construir relaciones, fortalecer vínculos y entender que la difusión del equipo depende en gran parte de mantener apertura con quienes diariamente ayudan a generar conversación alrededor de la institución.
Más aún cuando desde hace tiempo diversos medios y creadores de contenido han venido realizando trabajo constante de cobertura, difusión y seguimiento al equipo por cuenta propia, construyendo información y manteniendo viva la conversación alrededor de Panteras, muchas veces sin depender directamente de la directiva o de una comunicación clara y abierta por parte del área encargada.
Contrasta además que, dentro del propio entorno deportivo del equipo, el trato encontrado con jugadoras y cuerpo técnico suele ser completamente distinto. Incluso el entrenador ha mostrado constantemente disposición, cercanía y un trato cálido con aficionados y personas que se acercan a él, proyectando justamente esa conexión humana e institucional que fortalece la identidad de cualquier organización deportiva.
Y es precisamente ahí donde comienzan los cuestionamientos. Porque cuando la comunicación parece depender más de afinidades, simpatías o criterios poco claros, inevitablemente se genera la percepción de una oficina lejana, poco accesible y desconectada de lo que hoy exige la dinámica deportiva y mediática.
Más aún tratándose de una institución que necesita presencia constante, cercanía con su afición y proyección pública permanente para seguir creciendo dentro y fuera de Aguascalientes.
Paradójicamente, esas actitudes terminan reflejando inseguridad más que control. Porque las instituciones sólidas entienden que la crítica, la pluralidad y la relación abierta con medios forman parte natural de la vida pública.
Al final, quienes ocupan áreas de comunicación no representan intereses personales: representan marcas, equipos, instituciones y aficiones enteras. Y cuando la comunicación se vuelve selectiva, pierde justamente su razón principal de existir.

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