El dirigente estatal del PAN, Javier Luévano Núñez, volvió a salir públicamente para fijar postura sobre el debate del aborto y la discusión que mantiene la Suprema Corte respecto a la legislación de Aguascalientes, asegurando que su partido defenderá “la vida, la familia y la dignidad humana”.
Sin embargo, más allá del tema de fondo, comienzan a surgir cuestionamientos sobre la constante necesidad del líder panista de reaccionar de inmediato a prácticamente cualquier discusión nacional, mientras en lo local el PAN enfrenta tensiones internas, desgaste político y movimientos adelantados rumbo al 2027.
En su posicionamiento, Luévano lanzó críticas contra la Suprema Corte y aseguró que en Aguascalientes no se debe renunciar a ciertos principios, aunque evitó reconocer que el máximo tribunal ya ha emitido criterios previos relacionados con la despenalización del aborto y actualmente analiza la reforma que redujo de 12 a 6 semanas el plazo legal en el estado.
La crítica hacia el dirigente panista no necesariamente gira en torno a estar a favor o en contra del aborto, sino a la manera en que busca colocarse constantemente en debates mediáticos nacionales, sin detenerse a analizar el contexto jurídico completo ni el momento político que atraviesa su propio partido.
Y es que mientras Javier Luévano emite posicionamientos inmediatos sobre temas ideológicos, dentro del PAN local siguen creciendo las diferencias entre grupos políticos, los movimientos por candidaturas y la falta de acuerdos claros entre liderazgos.
Para algunos actores políticos, el dirigente estatal parece más enfocado en mantenerse vigente en la conversación pública que en asumir el reto de fortalecer la unidad y conducción política del PAN en Aguascalientes.

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