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En la Opinión de Mario Mora Legaspi 🖊️


Los periodistas de ayer (CVIII)

Hay más sobre la vida periodística de Federico de León Quezada, de quien comenzamos a referirnos en el articulo anterior. Originario de Aguascalientes, quien estuvo sus primeros años de actividad informativa en su solar nativo y luego emprendió el vuelo a la Ciudad de México en busca de nuevos horizontes y para incursionar en los principales medios de comunicación.

Sus familiares recuerdan con sentida emoción que en aquellos lejanos años, finales de la década de los cuarentas y principios de los cincuentas, del siglo pasado, de manera constante Federico invitaba a sus amigos y compañeros reporteros de EL SOL DEL CENTRO, entre ellos Rodolfo Landeros, Jaime Durán y Mario Mora Barba, a que fueran a cenar a la casa de su hermana Tere de León, quien por lo regular les preparaba unos exquisitos chilaquiles con frijoles de la olla o refritos, a veces con carne roja, como para chuparse los dedos.

Esas tertulias se prolongaban hasta pasadas la medianoche, recuerdan.

Pero entremos en materia.

No obstante, el éxito obtenido en los medios de comunicación de su natal Aguascalientes, tanto él como, quien posteriormente sería gobernador de Aguascalientes, Rodolfo Landeros Gallegos y su amigo Jaime Durán, siguieron el consejo que les dieron el gran poeta y escritor Renato Leduc y el ilustre Antonio Arias Bernal, de seguir su carrera en la capital del país, aprovechando los cursos de la entonces cadena García Valseca.

Cabe mencionar que Jaime Durán en el curso de los siguientes años logró posicionarse como reportero de la Casa Excélsior, donde cubría la fuente del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde alcanzó una gran notoriedad, además de publicar notas importantes.

Un servidor recuerda a Jaime Durán, quien era asiduo a la Feria Nacional de San Marcos. Siempre elegante, traje con moño, pues no le gustaba usar corbata, Él ya falleció hace no pocos años.

Federico de León decidió, sin desesperarse, esperar la oportunidad para ingresar al Excélsior, que en aquella época estaba clasificado como la editorial más importante a nivel Latinoamérica.

La técnica de Federico era acudir diariamente a las siete de la mañana a la sala de redacción de la Primera Edición de Últimas Noticias de Excélsior. Pacientemente, leía los diarios, saludaba al director Pepe Rojo de la Vega y a cada uno de los reporteros. Él sabía que un día algún reportero faltaría y le darían la oportunidad de suplirlo.

Pasaron casi casi dos meses y una memorable mañana llegó el director gritando: - “Hay un terrible accidente en San Juan del Río. Un autobús llenó de pasajeros perdió los frenos en una bajada y se estrelló contra una estación de gasolina, causando una gran explosión. ¿Quién trae auto y está dispuesto a acudir al lugar de los hechos con un fotógrafo?”.

Federico ni tardo ni perezoso respondió “¡yo!, al tiempo de levantar la mano. Y así Federico y el reportero gráfico Armando Moreno salieron presurosos al sitio del terrible accidente. Dos horas más tarde se publicó la información detallada en el diario Últimas Noticias y en la primera plana del diario matutino Excélsior.

A partir de esa experiencia, se le abrieron así las puertas y la oportunidad de ser parte con su columna Mediodía y 6 PM, ésta última en la Segunda Edición de Últimas Noticias.

En las dos ediciones de Últimas Noticias le tendió la mano a su compañero y amigo Jaime Durán para ingresar también a Excélsior.

Federico jamás abandonó su actividad radiofónica y lo que en su terruño llamaba “Coctelera Semanal”, lo replanteó con Radio Cadena Nacional (RCN), del aquel entonces Distrito Federal, bajo el título de Tribuna Semanal.

Durante su estancia en la gran metrópoli, hizo grandes amigos y consejeros, como el célebre hotelero Carcho Peralta, con quien se reunía todas las noches en su mesa estratégica del club nocturno de mayor postín, el Capri del hotel Regis, con la variedad exclusiva de Pedro Vargas y Agustín Lara, la transmisión en vivo por la XEW, de Dante Aguilar, locutor que señalaba aquel entorno como la ciudad dentro de otra ciudad.

Otro gran logro que guardó en su memoria fue haber bautizado a la hoy llamada “Zona Rosa”, en la Ciudad de México, donde él vivió una temporada borrando así la voz populachera de que le llamaban la “zona roja”.

Hay más de Federico de León Quezada, sin duda todo un personaje digno de honrar y reconocer.

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