BANNER

MUCHA IMAGEN, POCA POLÍTICA


En días recientes, la ciudad comenzó a tapizarse con una misma imagen: espectaculares, paradores de transporte público, pantallas, revistas y todo soporte disponible muestran, una y otra vez, la imagen de la diputada Alma Hilda Medina Macías, representante del Distrito IX. La pregunta no es dónde aparece, sino por qué aparece tanto.

En un desenfrenado afán de ser (o querer ser) lo que nunca ha sido, se apuesta a una desproporcionada inversión, soportada en un medio utilizado como plataforma de una estrategia de autopromoción, con la intención de que la imagen sustituya lo que no se percibe en territorio: trabajo, resultados y cercanía real con la ciudadanía. Porque no, una ciudad empapelada no decide una elección… decide el hartazgo o la credibilidad.


La ciudadanía espera que, en la misma dimensión de proyección mediática, existan acciones tangibles, gestiones visibles y resultados medibles. Pero lo que se observa es un contraste incómodo: rostros gigantes, resultados pequeños. Mucha pauta, pocas causas. Mucha ambición, escasa vocación de servicio.

La pretensión de convertirse en la candidata del PAN a la alcaldía se torna cuesta arriba cuando la aprobación ciudadana no acompaña. En la calle no se escucha entusiasmo, se percibe distancia. No se ve mucho oficio político ni ganas auténticas de servir; se ve, eso sí, una campaña adelantada que confunde promoción con liderazgo.
Porque gobernar no es ocupar espacios publicitarios. Es ocupar responsabilidades. Y ahí, por ahora, la imagen va muy adelante… pero la realidad no la alcanza.

Publicar un comentario

0 Comentarios