Los periodistas de ayer (XCI)
Por último, Matilde Arteaga Duarte, mujer periodista, escritora y poeta, con 49 años de experiencia laboral, nos narra algunas anécdotas y vivencias que le han sucedido a lo largo de su vida profesional.
Por principio de cuenta, nos narra una noche de feria muy peligrosa. Dice que en aquellos años -década de los ochentas del siglo pasado- le tocó hacer un reportaje a lo que llamaban la “guardería del DIF”, para los padres que trabajan en la verbena y dejan sus hijos al cuidado de esa estancia infantil y de menores trabajadores. Se trataba de hacer algo muy vivido, “me pasé toda la noche ahí”. Era noche de fiesta, se veía una hilera multicolor de luces y “al asomarme por una de las ventanas de ese sitio, contemplé la noche rumbosa, escuché el sonido ronco de las tamboras y vi perderse a lo lejos los ríos de la noche”. Alguien de la guardería, -creo que era el doctor- “se paró junto a mí y me dijo: ‘México es un país surrealista, allá abajo la gente derrocha el dinero, se mete en ese escenario de eterna fiesta, pero aquí arriba, tenemos las consecuencias de eso. Niños vendedores de chicles que no tienen donde pasar la noche, sucios, hambrientos, y abajo la gente divirtiéndose, despilfarrando…¿y sus padres dónde están?’. Me quedé pensando en eso…”
Abajo retumbaba la feria con sus atronadores ruidos; las voces del merolico, la venta de todo lo que uno se puede imaginar. Las luces de colores seguían parpadeando esa noche.
“Me retiré del balcón y me metí a la guardería”, añade.
Esa noche, dieron a los menores de cenar, los bañaron, hasta piojos le sacaron; los pusieron a jugar y luego los acostaron. “Yo me quedé toda la noche, al día siguiente tomé un taxi en la esquina de las calles Nieto y J. Pani. Eran las seis y media o siete de la mañana. Aquel paraíso que había contemplado desde la ventana se había convertido en unas cuantas luces del amanecer, subraya Matilde.
“Unos borrachos todavía daban la vuelta con la tambora y otros yacían tirados en las esquinas. Los jugadores más aferrados todavía estaban apostando en el casino, arriba del cual estaba la guardería, detalla la periodista.
“La calle apestaba a vómito. Antes de parar el taxi, se me ocurrió voltear hacia abajo, algo me jaló a mirar -vi una mancha roja-, pensé que era aceite y no le di importancia, subí al coche y llegué a mi casa.
“No me creyeron que había pasado la noche en la guardería recabando material para un reportaje. Eso es lo injusto en la vida de un reportero, pero me dio igual, tenía tanto sueño que me dormí de inmediato. Y al día siguiente regresé a la guardería con mis nuevos amigos. Al entrar, lo primero que me dijo la encargada fue que estábamos vivos de milagro, porque la noche anterior un comando de individuos había querido poner una bomba en el casino, ¡justo donde estaba la guardería!, cuando escuché eso, sentí que la sangre se me bajaba hasta los pies. Los encargados de la guardería me pidieron guardar silencio al respecto, porque así les habían pedido u ordenado”.
Entonces recordó el charco rojo que había visto cuando abordó el taxi, que creía aceite. “Me dijeron que al que portaba el maletín con la presunta bomba, lo habían perseguido por los puestos de la feria y que justo en esa esquina, lo balaceó la policía”.
Esto es un episodio que no olvida, subraya Matilde Arteaga Duarte.
“Creo que Dios fue bueno conmigo y quiso conservarme la vida. Aquí estoy todavía dando guerra”, remarca.
Otra anécdota digna de dar a conocer es la vivencia que tuvo con la actriz Victoria Ruffo. Fue precisamente durante la grabación de la telenovela “En busca del Paraíso”, que vinieron a filmar durante la década de los ochentas del siglo pasado, con la participación de varios actores que vinieron a esta capital, entre ellos, David Reynoso, Maricruz Olivier, Victoria Ruffo y Ernesto Alonso, entre otros, don David y don Ernesto orgullosamente originarios de Aguascalientes, a quienes tuvo oportunidad de entrevistar, igual que a los demás actores y actrices, “es difícil recordar de repente todo lo que se ha hecho e intentar ponerlo en orden”, admite Matilde.
Son muchos años de ir por el mundo haciendo preguntas, investigando cosas, pero… “recuerdo que una vez, cuando iniciaba en la sección de espectáculos de El Heraldo de Aguascalientes, vinieron a filmar dicha telenovela al jardín de San Marcos”.
Faltan algunas otras vivencias que contaremos la siguiente semana.

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