Los periodistas de ayer (LXIX)
Esta vez vamos a referirnos a un periodista de amplia trayectoria profesional, quien desde temprana edad demostró su vocación reporteril, nos referimos al excelente amigo y compañero de muchas batallas, José Luis Bonilla Barrón, quien lleva bien puesta la camiseta del diario Hidrocálido, en donde ha prestado sus servicios la mayor parte de su vida profesional y laboral.
Aunque también ha prestado sus servicios en otros medios de comunicación, de manera esporádica, y por espacio de seis años fungió como subdirector de Prensa e Información del Gobierno del Estado en el sexenio del finado gobernador Felipe González González y al lado del periodista Rogelio Flores Reveles, de gratos recuerdos, a quien le perdimos la pista pues simple y sencillamente se alejó de los medios informativos, de sus amigos y colegas.
La historia de José Luis Bonilla Barrón en el periodismo comienza desde sus años mozos, cuando con frecuencia visitaba las instalaciones de EL SOL DEL CENTRO para llevar lonche o simplemente para estar cerca de su padre el gran cronista deportivo don J. Cruz Bonilla Méndez y su hermano Heriberto Bonilla Barrón, ambos ya reporteros de toda la vida y que se nos adelantaron en el viaje que no tiene retorno.
José Luis ahora con casi 40 años en la profesión inició su incursión en el periodismo activo en el diario Hidrocálido, pero comenzó no como reportero sino como auxiliar de su hermano Francisco Javier, quien era el encargado del departamento de fotocomposición y quien por su cuenta lo contrató para apoyarlo en su labor.
Dos años después de cumplir con esa función y aprovechando las enseñanzas de su señor padre que lo enviaba a los campos llaneros y al mismo parque de beisbol profesional “Alberto Romo Chávez” a recopilar resultados, recibió la oportunidad de parte del presidente y director general del diario Hidrocálido, don Agustín Morales Padilla, para estrenarse como reportero de la fuente deportiva, siempre bajo la guía de su padre don J. Cruz y de su hermano mayor Heriberto, quienes le inculcaron la pasión y el amor por el periodismo todo terreno, pues a la mitad de la década de los años ochentas del siglo pasado no se avizoraban aún las nuevas tecnologías, esas que, a su decir, pervierten y prostituyen al periodismo por el mal uso de la tecnología.
Con las enseñanzas recibidas de su padre y hermano, y con los consejos de los compañeros de oficio, cubrió al principio la fuente deportiva y después pasó por las diferentes secciones, pues también escribió la nota policiaca, la de redes sociales y de espectáculos, hasta llegar también a ser auxiliar de la mesa de redacción dirigida por su hermano Heriberto, aunque lo suyo eran las entrevistas y el estar frente a la máquina de escribir y luego en la pantalla de la computadora, dando los teclazos para procurar tener lo mejor informados a los lectores.
Siendo de “sangre azul” y no por la realeza sino porque desde siempre corrió la tinta azul por sus venas y su gusto por el periodismo, José Luis alternó por más de dos lustros el periodismo escrito con el radial, puesto que fue reportero de los Sistemas Informativos de Notisat, hoy Infolínea, y de igual manera escaló como profesional de medios nacionales al colaborar como corresponsal de los noticieros de Carmen Aristegui y de Pepe Cárdenas, a quienes les proveía de las notas de interés surgidas en Aguascalientes.
Como reportero de la prensa escrita, después de haber pasado por todas las secciones y de elegir la información local o de primera plana, cubrió en sus inicios todas las fuentes habidas y por haber, distinguiéndose por su apetito por buscar no solamente las notas exclusivas sino para cumplir con las expectativas que le generaba el tener la vara tan alta al ser un eslabón de la dinastía periodística de los Bonilla que forjó su padre don J. Cruz, considerado como el decano del periodismo deportivo de Aguascalientes por sus más de 60 años como periodista y jefe de la sección de deportes, tanto en EL SOL DEL CENTRO como en Hidrocálido y El Heraldo de Aguascalientes, es decir, los diarios más importantes de Aguascalientes.
Nuestro personaje, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, no fue trota redacciones, sino que se ha distinguido por su lealtad a la casa editorial donde se desarrolló como profesional pues invitaciones le sobraron. Incluso para prestar sus servicios en medios nacionales, oportunidades que no aceptó por muchos motivos, pero principalmente por estar con su familia y al tanto de sus hijas e hijos.



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