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martes, 23 de mayo de 2017

El Derrumbe en J M ROMO Parte II


 ¡Una Médium advirtió de la tragedia!




Parte II

"Reveló" la ubicación de un tesoro y  que “correría sangre”./ El periodista Everardo Brand Partida, testigo y protagonista, refirió la historia./ La fábrica absorbió muchas fincas, como la casa de José Manuel Valdés Barraza, tío de Antonio Aguilar, y el teatro La Temperanza. 

POR Matías Lozano Díaz de León 

Parte Final

Las permanentes negativas de Jesús María Romo a cambiar la ubicación de su fábrica y las versiones que se manejan acerca de cómo se hizo de las fincas aledañas hasta lograr una enorme concentración de terreno urbano, robustecen la teoría de que el verdadero negocio del magnate de los muebles cromados era ¡la búsqueda de tesoros”.

Precisamente el terreno donde se asentó el edificio de siete pisos que se derrumbó la tarde del 12 de mayo de 1988 tenía características muy especiales que lo hacían susceptible de un accidente; eso lo sabían quienes le vendieron la antigua finca a JM Romo –los hermanos Brand Partida: Jorge, conocido médico de la localidad, y Everardo, reconocido periodista, ex reportero de El Sol del Centro, pero el industrial no quiso escucharlos.

¿En qué año le vendieron la casa a Chito Romo?

“Un año antes del derrumbe. Jorge mi hermano le quería informar a Chito Romo, que había tres capas de tepetate, pero no quiso entenderlo nunca. No quiso oir. El lo que quería era el inmueble, por el tesoro, y parece que construyó sobre la primera capa de tepetate”.

¿Cómo descubrieron ustedes que eran tres capas de tepetate?

“Por una razón muy sencilla. Mi papá fue el primero que escarbó, y encontramos, en la parte de atrás, en el fondo de la casa, unas escaleras labradas en el mismo tepetate, y llegamos a una capa de tepetate, a unos 3 o cuatro metros del piso, y al ver que no había nada de lo que esperábamos encontrar, el “maistro” que se encargó de escarbar con otros tres o cuatro albañiles, aventó el pico contra el costado oriente de donde se encontraba parado, y se desprendió una especie de enjarre y quedó al descubierto una losa de cantera; la jalamos y había una especie de túnel, una perforación como de dos metros en forma horizontal, que llegaba hasta la parte superior de una noria, y seguimos hacia abajo, quizá unos 12 ó 14 metros, y el fondo del pozo era el techo de una habitación, un cuarto, amueblado, con muebles viejos, los alcanzamos a ver por un agujero que se abrió al momento en que el “maistro” golpeó el piso, y ya no pudimos ver más, porque alguien encendió un cerillo para prender un cigarro y se produjo un flamazo muy feo, por los gases que se habían acumulado en aquel sitio. Debido a ello, mi padre ya no quiso saber más de lo que pudiera haber, por el peligro que entrañaba. Para entonces, Chito Romo ya le había hecho varias ofertas, muy buenas, por la casa, a mi padre, pero nunca le quiso vender. 

“Poco después mi hermano Jorge, que había terminado la carrera de Medicina, me invitó a México, iba a gestionar su título, y lo acompañé, íbamos con la idea de estar allá una semana y sin embargo, el mismo día que llegamos arregló su asunto y aprovechamos para visitar una tía. En la tarde me dijo: -“Vamos a La Merced a tomarnos un chocolatito con unos churros”, y nos fuimos. Para nuestra sorpresa, en lugar de encontrar la vieja finca donde dos meses antes mi hermano Jorge había estado tomando chocolate con churros, hallamos una construcción relativamente nueva, pero de varios años de haber sido construida.


“Mientras tratábamos de hallar una respuesta, vimos en la finca adjunta un letrero que anunciaba un “Centro Espiritualista” y entramos, con la intención de preguntar por la churrería. Estaban ahí dos o tres tipos de aspecto muy raro, con los rostros demacrados, como si los hubieran maquillado, y nos recibieron con mucha amabilidad. Al poco rato ya estábamos sentados en torno a una gran mesa, tomados todos de las manos, con una mujer dirigiendo la sesión espiritista. 

"En un momento dado la dama interrumpió su concentración, para hacer la observación de que alguien de los presentes no estaba tomando la sesión con la debida seriedad, y supusimos que se refería a nosotros, así que nos esforzamos para que el evento continuara. No tardó mucho la mujer en comenzar a convulsionarse, a la vez que hablaba como si sostuviera un diálogo con una persona invisible. Lo primero que oímos a o la mujer, y que era como si repitiera lo que aquel ser invisible le decía, fue: -“Sí, hermano, veo una casita en el centro del país... un número 16 en su fachada... calle Minerva... lo que buscan está bajo el alféizar de la tercera ventana, pero sacarlo va a costar mucha sangre”.

“¡Ya te imaginarás el impacto que aquellas palabras causaron en nosotros! –relata Everardo Brand, y continúa: -¿Cómo podía saber aquella mujer, que la que es ahora calle Vicenta Trujillo, tuvo antes el nombre de Minerva? ¡Máxime que muy pocas personas en Aguascalientes lo sabían!, expresa con emoción el ex reportero de El Sol del Centro.
“Después de lo sucedido con la médium, más se convenció mi hermano de que no debíamos seguir buscando aquel tesoro porque, aunque para entonces ya sabíamos en donde estaba, también sabíamos, lo aceptáramos o no como cierto, que aquella “relación” traía aparejada una desgracia.

"¡Lo que decidimos fue vender aquella casa, a quien tanto interés había mostrado en ella, a Chito  (J.M. –Jesús María-) Romo, y se la pagó muy bien a mi hermano”.

 ¿En qué fecha vendieron esa casa? -pregunto a "Valo" Brand.

“Un año antes del derrumbe. En la mera esquina, por el lado de la calle Colón, había otras dos casitas que compró Jorge mi hermano; y por el lado de la calle  Vicenta Trujillo había una tienda, que se llamaba “La Palanca”, era de un hermano de Genaro, que fue regidor y anduvo mucho tiempo en la política. En seguida había un cuartito, que se le rentaba a un zapatero y luego estaba la casa, la número 16 de la antigua calle Minerva, que empieza en José María Chávez y desemboca en la calle Díaz de León. Todo ese terreno fue lo que mi hermano le vendió a Chito Romo. La casa marcada con el número 16 de la antigua calle Minerva, hoy Vicenta Trujillo, medía 16 metros de frente por unos 20 metros de fondo y  fue donde se registró el derrumbe, que costó la vida a 14 personas, el jueves 12 de mayo de 1988”.

En seguida de la casa 16 de la calle Minerva estaba, según recuerda Everardo Brand la casa propiedad de unos señores Martínez; seguía la de Guildo, también de apellido Martínez, y luego el histórico teatro “La Temperanza”, todo lo cual fue absorbido por la fábrica de muebles cromados J. M. Romo.

 Everardo Brand recuerda otro hecho que pudiera ser el origen de la afición de Chito Romo por los tesoros, las “relaciones” o “entierros”: En la casa de la esquina de Díaz de León y Minerva –hoy Vicenta Trujillo- tenía una casa con una enorme huerta don José Manuel Valdés Barraza, tío de Antonio Aguilar, que era Antonio Aguilar Barraza. “El que sabía de caballos era José Manuel Valdés, él se los amaestraba a Antonio Aguilar y le vendía muchos caballos. Fue, asegura, el primero que se dio el lujo de rejonear a la mexicana, claro, muy burdamente, sin mayores técnicas, debió ser allá por el 58, cuando se firmó aquí la película “El Ultimo Atardecer” –y menciona a los artistas que intervinieron-....

“El hecho es que su casa casi colindaba con la huerta de La Temperanza y con la calle donde vivía Mateo de Loera, que fue jefe de la Policía Judicial del Estado. Esa casa, la de José Manuel Valdés, también la compró Chito Romo. Unos días después de que tomó posesión de la propiedad, habrá sido entre 1952 y 1954, andábamos varios muchachos jugando en las azoteas de las casas, todavía estaba el teatro, y vimos a Chito Romo y su hermano Juan María caminando por la huerta.  En un momento dado Chito se tropezó con una cadena que estaba al ras del piso, semienterrada, y cada extremo estaba agarrado a un cazo, ¡yo lo vi, no me lo contaron!,  –subraya Everardo-, pero Chito Romo en ese momento se hizo disimulado y siguió caminando, luego de medio tapar con tierra aquella cadena. ¡Fue de los primeros "entierros" que halló Chito Romo”!


(Posteriormente, Juan María se separaría de Chito y establecería su propia fundición)
El Derrumbe en J M ROMO    Parte II
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2 comentarios:

mario gonzalez dijo... 24 de mayo de 2017, 17:30
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mario gonzalez dijo... 24 de mayo de 2017, 17:31

Agradable trabajo periodístico que permite rememorar situaciones y personajes de nuestro estado. Felicidades por este esfuerzo narrativo.

Item Reviewed: El Derrumbe en J M ROMO Parte II Rating: 5 Reviewed By: Cortando por Lozano
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