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En la Opinión de Mario Mora Legaspi 🖊️


Los periodistas de ayer (CXXIV)

Hablar de don Ramiro Luévano López es referirnos a un capítulo importante de la historia del periodismo en Aguascalientes, de una persona que imprimió al oficio de informar una nueva dinámica que se caracteriza por su crítica oportuna y despojada de matices.

En efecto, Luévano López se distinguió desde el principio por ejercer un periodismo crítico y combativo, al decir las cosas tal y como son, al poner en su justa dimensión a funcionarios y autoridades gubernamentales de todos los niveles, sin distinción y sin preferencias.

Su política informativa vino a llenar un espacio que se encontraba acéfalo, tal vez desde que desapareció el diario Momento en los umbrales de la década de los ochentas del siglo pasado, razón por la cual la población recibió con los brazos abiertos la aparición del semanario Tribuna Libre.

El periodista y editor falleció el pasado 17 de agosto en esta capital, en el Aguascalientes que tanto amó y defendió. Tenía 81 años de edad y en los últimos tiempos se encontraba afectado en su salud, pero esto no fue motivo para interrumpir su labor periodística, siempre estuvo al “pie del cañón”, encargándose directamente de la edición diaria de su periódico Página 24 y del semanario Tribuna Libre.

Ramiro se distinguió por ser un director general entregado en cuerpo y alma a su proyecto editorial. Se quedaba a diario hasta el cierre de la edición, incluso hasta que el diario o el semanario, según los casos, estuvieran ya en la calle comenzando sus ejemplares a circular, es decir, desde las primeras horas de la noche hasta después del amanecer permanecía alerta en su trinchera.

Él dedicó más de cuatro décadas a la construcción de un proyecto editorial nacido en Aguascalientes que se extendió a Zacatecas y Jalisco. Desde la fundación de Tribuna Libre, en 1983, permaneció al frente de sus medios y cercano al trabajo cotidiano de sus redacciones, desde donde sostuvo una manera crítica e independiente de entender y ejercer el periodismo.

La verdad de las cosas que su trayectoria y actuación forma parte indiscutible de la historia reciente del periodismo en Aguascalientes y de una comunidad a la que estuvo profundamente ligado para compartir el oficio con distintas generaciones de periodistas, trabajadores y colaboradores, y encontró en el público lector la razón de ser de sus ideales a los que dedicó su vida entera.

Y es que tanto Tribuna Libre, primero, y Página 24, después, se han convertido en verdaderas escuelas de periodismo. Numerosos reporteros y reporteras han pasado por sus filas y trabajado en el colonial edificio de la calle Zaragoza, casi esquina con Madero, en la zona centro de la ciudad, que fue bautizado como la “Catedral del Periodismo”.

Debemos recordar que el diario Página 24 fue fundado el 18 de marzo de 1997 por Ramiro Luévano López. Desde el primer número apareció como diario tabloide y tiene 28 años de vida en Aguascalientes.

Inicialmente, según recuerdo, su redacción y oficinas administrativas se ubicaban en una finca ubicada por la calle González Saracho a unos cuantos metros de llegar a la esquina con la calle de Cosío, muy cerca del edificio de EL SOL DEL CENTRO.

Transcurrido algunos años, don Ramiro compró una señorial finca ubicada por la calle de Zaragoza, cerca de avenida Madero, para alojar ahí las redacciones tanto del semanario como del diario, además de las oficinas administrativas y de atención al público, así como los talleres gráficos.

Su labor informativa lo confrontó en muchas ocasiones con las autoridades gubernamentales en turno, debido sobre todo a su línea crítica, pero ni las presiones, ni las amenazas veladas y directas, hicieron mella en su carácter y en su postura de poner a cada quien en su lugar.

Hasta la cárcel pisó don Ramiro Luévano López por su manera de tratar al poder gubernamental. Pero ni estar en prisión fue suficiente para que se desistiera de criticar o de dar un paso atrás en la labor que le distinguía sobremanera.

Sus publicaciones formaron parte fundamental de la vida pública de Aguascalientes.

Luévano López nació el 30 de septiembre de 1944, en una vecindad de la calle Primo Verdad, a una cuadra de El Parián.

Siempre dijo con orgullo que era de cuna humilde. Su madre, Felicitas López Morales, vendía panes, dulces, cigarros y billetes de lotería en una pequeña cajonera portátil que instalaba todos los días en uno de los andadores de El Parián.

Seguimos la semana entrante.

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